El Efecto Nocebo

Artículo original: The Nocebo Effect, Elizabeth Burnette

Traducido por Ángela Hernández

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Es probable que la mayoría de los lectores ya hayan escuchado sobre el efecto placebo  – un efecto psicológico, donde la salud de un paciente mejora simplemente porque cree que el tratamiento que está recibiendo, que no tiene de hecho ninguna función terapéutica, alivia sus síntomas (derivado de la palabra en latín placere, y que significa «daré bienestar»).  Pero ¿se conoce de igual forma lo contrario? Para algunos pacientes, el solo hecho de creer que un medicamento, tratamiento o sustancia puede tener efectos perjudiciales crea un efecto de salud negativo.  Este fenómeno es conocido como el efecto nocebo, palabra derivada del Latin nocere, que significa «haré daño.» Esta tendencia opuesta se ha pasado por alto, y por lo tanto todavía no la entendemos bien.  Sin embargo, el efecto nocebo puede tener un impacto significativo en la práctica médica y el desarrollo farmacéutico. 

…el solo hecho de creer que un medicamento, tratamiento o sustancia puede tener efectos perjudiciales crea un efecto de salud negativo.”

La respuesta nocebo, definida como la aparición de nuevos síntomas negativos que son causados sin ningún tratamiento activo, puede ser causada por dos mecanismos: el condicionamiento pavloviano clásico, y la sugestión (Enck et al., 2008). Como ejemplo de condicionamiento, en un estudio (Klosterhalfen et al. 2009), algunos pacientes fueron sentados en una silla giratoria para provocarles nausea, mientras que síntomas asociados con el mareo fueron documentados.  A los pacientes que estaban siendo condicionados se les dio goma de mascar con sabor a canela inmediatamente antes de las sesiones de rotación, mientras que el grupo de control recibió la goma de mascar en cualquier otro tiempo que no estaba relacionado con la rotación.   Aquellos que estaban en el grupo condicionado aprendieron a asociar el sabor de la goma de mascar con sensaciones de nausea, y en el último día del experimento reportaron sensaciones de mareo después de mascar la goma – aún antes de estar en la silla giratoria.  En cuanto al poder de la sugestión, otro estudio dividió a los pacientes que sufrían de dolor de espalda crónico en dos grupos. A un grupo se les dijo que un examen de flexión de piernas podría aumentar el dolor, mientras que al otro se les dijo que el examen no afectaría el nivel de dolor.  El grupo a quien se les dijo que había una posibilidad de aumento en el nivel del dolor, reportó haber sentido significativamente más dolor que el otro grupo.

Casos del fenómeno nocebo también han sido documentados en ensayos clínicos del desarrollo farmacéutico.  En un ensayo, dos de los tres centros de estudio informó a los participantes sobre la posibilidad de efectos secundarios gastrointestinales, llevando a un aumento sextuplico en la tasa de abandono de los participantes debido a problemas gastrointestinales reportados por ellos mismos, aunque los tres centros de estudio demostraron que no habían diferencias en la frecuencia de problemas gastrointestinales físicos (i.e. hemorragia gastrointestinal, úlcera gástrica o duodenal) (Myers et al., 1987).  Increíblemente, en otro ensayo, el 44% de los pacientes a los que se les había informado sobre la posibilidad de disfunción eréctil como un efecto secundario de un medicamento para tratar la enfermedad de próstata, reportaron tenerla, comparado a solo el 15% de los pacientes a los que no se les informó sobre la posibilidad del efecto secundario (Mondaini et al., 2007). La comunicación verbal y no verbal entre los médicos o personal de enfermería y los pacientes también puede desencadenar una respuesta nocebo. Por ejemplo, en un estudio, se les dijo a unos pacientes que iban a recibir una inyección de anestésico local ya sea «Vamos a darte un anestésico local que adormecerá la zona para que estés confortable durante el procedimiento» o «Vas a sentir una gran picadura de abeja; esta es la peor parte del procedimiento.» Evidentemente, los pacientes sintieron significativamente más dolor después de oír la segunda oración. 

La comunicación verbal y no verbal entre los médicos o personal de enfermería y los pacientes también puede desencadenar una respuesta nocebo.”

El efecto nocebo presenta un importante dilema ético tanto en el desarrollo de tratamientos como la práctica médica.  Por una parte, los médicos e investigadores tienen la obligación de informarles a los pacientes y participantes de estudios sobre los posibles efectos negativos con fines de permitir el consentimiento informado.   Al mismo tiempo, varios estudios han demostrado que comunicarle esta información de premonición al paciente puede hacerle daño (Miller & Colloca, 2011).  Para abordar este asunto, se ha propuesto que los médicos e investigadores reformulen sus palabras y se enfoquen en lo positivo.  Un estudio sobre la información de referencia a la vacuna contra la gripe le dijo a un grupo de participantes la proporción de individuos que toleraron bien la vacuna, mientras que al otro grupo se le dijo la proporción que experimentó los efectos secundarios.  El grupo al que se les informó sobre la estadística de “bien tolerada”, reportó menos efectos adversos después de recibir su vacuna.   Otra recomendación es darle a los participantes la opción de permanecer desinformados sobre ciertos efectos negativos secundarios leves (aunque todavía es necesario informales sobre los efectos más severos o irreversibles).  También, se les puede dar a los pacientes una lista de categorías de posibles eventos adversos para cada medicamento o procedimiento, dándole así a cada paciente la opción de decidir acerca de qué categorías de efectos secundarios quiere ser informado (Häuser et al., 2012). El efecto nocebo ciertamente puede causar dificultades entre la obligación de permitir el consentimiento informado y la obligación de no causar daño, pero tal vez la solución es simple: entrenar a los investigadores y médicos a que se comuniquen mejor, y así puedan utilizar el poder de las palabras para el bien, en vez del perjuicio, de sus participantes de estudios y pacientes. 

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Escrito por Elizabeth Burnette
Editado por Sean Noah, Desislava Nesheva and Arielle Hogan
Ilustrado por Gil Torten
Traducido por Ángela Hernández 

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The Nocebo Effect Feature Image

Referencias
  • Enck, P., Benedetti, F., & Schedlowski, M. (2008). New insights into the placebo and nocebo responses.  NeuronThe functional unit of the nervous system, a nerve cell that…59(2), 195–206. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2008.06.030
  • Häuser, W., Hansen, E., & Enck, P. (2012). Nocebo phenomena in medicine: Their relevance in everyday clinical practice. Deutsches Arzteblatt International, 109(26), 459-465. https://doi.org/10.3238/arztebl.2012.0459
  • Klosterhalfen, S., Kellermann, S., Braun, S., Kowalski, A., Schrauth, M., Zipfel, S., & Enck, P. (2009). Gender and the nocebo response following conditioning and expectancy.  Journal of Psychosomatic Research66(4), 323–328. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2008.09.019
  • Miller, F. G., & Colloca, L. (2011). The placebo phenomenon and medical ethics: Rethinking the relationship between informed consent and risk-benefit assessment.  Theoretical Medicine and Bioethics, 32(4), 229-243. https://doi.org/10.1007/s11017-011-9179-8
  • Mondaini, N., Gontero, P., Giubilei, G., Lombardi, G., Cai, T., Gavazzi, A., & Bartoletti, R. (2007). Finasteride 5 mg and sexual side effects: How many of these are related to a nocebo phenomenon? The Journal of Sexual Medicine4(6), 1708–1712. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2007.00563.x
  • Myers, M. G., Cairns, J. A., & Singer, J. (1987). The consent form as a possible cause of side effects.  Clinical Pharmacology and Therapeutics, 42(3), 250-253. https://doi.org/10.1038/clpt.1987.142
  • O’Connor, A. M., Pennie, R. A., & Dales, R. E. (1996). Framing effects on expectations, decisions, and side effects experienced: The case of influenza immunization. Journal of Clinical Epidemiology49(11), 1271–1276. https://doi.org/10.1016/s0895-4356(96)00177-1
  • Pfingsten, M., Leibing, E., Harter, W., Kröner-Herwig, B., Hempel, D., Kronshage, U., & Hildebrandt, J. (2001). Fear-avoidance behavior and anticipation of pain in patients with chronic low back pain: A randomized controlled study. Pain Medicine (Malden, Mass.), 2(4), 259-266. https://doi.org/10.1046/j.1526-4637.2001.01044.x
  • Varelmann, D., Pancaro, C., Cappiello, E. C., & Camann, W. R. (2010). Noceno-induced hyperalgesia during local anesthetic injection.  Anesthesia and Analgesia110(3), 868–870. https://doi.org/10.1213/ANE.0b013e3181cc5727

 

Autora

 

Elizabeth Burnette está cursando su doctorado en Neurociencia en UCLA, en el laboratorio de la Dra. Lara Ray. Su investigación utiliza métodos de neuroimagenología y psiconeuroinmunología para estudiar la neurobiología de la adicción en poblaciones clínicas. Su tesis explora el papel de la neuroinflamación en el trastorno por el uso del alcohol. Recibió su licenciatura en Neurociencia por la Duke University en el 2018. Para obtener más información sobre la investigación y la experiencia laboral de Elizabeth, por favor visite su perfil y página de internet.

Traductora

 

Angela Hernandez es una estudiante de University of California, Los Angeles y esta estudiando Español, Comunidad, y Cultura y Educación. Recivio un A.S en Matematicas de Santa Monica College. Angela is mexicana, de descendicia Zapoteca y una estudiante universitaria de primera generación. Despues de UCLA, ella espera matricularse en una programa posgrado y obtener su Ph.D en Educación. En su tiempo libre, Angela se la pasa campando y visitando parques nacionales.

Author(s)

  • Elizabeth Burnette is pursuing a PhD in Neuroscience at UCLA, in the lab of Dr. Lara Ray. Her research uses neuro-imaging and psychoneuroimmunology methods to study the neurobiology of addiction in clinical populations. Her dissertation project explores the role of neuroinflammation in alcohol use disorder. She received her BS in Neuroscience from Duke University in 2018. For more about Elizabeth's research and experience, please visit her full profile and website.

Elizabeth Burnette

Elizabeth Burnette is pursuing a PhD in Neuroscience at UCLA, in the lab of Dr. Lara Ray. Her research uses neuro-imaging and psychoneuroimmunology methods to study the neurobiology of addiction in clinical populations. Her dissertation project explores the role of neuroinflammation in alcohol use disorder. She received her BS in Neuroscience from Duke University in 2018. For more about Elizabeth's research and experience, please visit her full profile and website.

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