¿Es la Neuroimagenología Simplemente un Tipo de Frenología Moderna?

Artículo original: Is Neuroimaging Just Modern Phrenology?, Jens Foell

Traducido por Ángela Hernández

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Es posible que hayamos escuchado el término ‘frenología‘ sonar por ahí, generalmente en el contexto de la pseudociencia y el racismo. O, si hemos escuchado discusiones sobre la película de Quentin Tarantino Django Unchained, podría haber surgido en el contexto de la singular escena de Leonardo DiCaprio con el cráneo.

Django Unchained (2013)
Django Unchained (2013)

Entonces, ¿qué es la frenología, y por qué algunas personas dicen que la neuroimagenología, como la resonancia magnética funcional, son lo mismo?

Yo tengo una conexión curiosa y personal con el concepto de la frenología: mi familia es de la pequeña ciudad del sur de Alemania donde se inició esta rama particular de la pseudociencia. O más bien, su inventor Franz Joseph Gall nació allí, en 1758. Hasta el día de hoy, una de las calles más largas de la ciudad, al igual que la farmacia local, llevan el nombre del Dr. Gall.

La farmacia nombrada en honor a Gall, en su ciudad natal (foto por Emma Peikert)

Además, estoy usando métodos de neuroimagenología para la mayor parte de mi investigación. Así que la idea de que mi línea actual de investigación del cerebro es sólo una extensión de una ideología racista que básicamente fue inventada en el patio trasero de mis ancestros resuena en mí fuertemente.

La frenología comenzó con una idea simple: Gall era un médico fascinado por el cerebro humano. Él supuso, correctamente, que el cerebro es la base de todas las funciones mentales. Además, planteó la hipótesis de que diferentes procesos mentales se encuentran en puntos específicos a lo largo del cerebro, lo cual también es mayormente correcto.

“La frenología nunca fue ciencia, ni siquiera en el siglo XIX”

Esto, sin embargo, fue donde los hechos pararon y comenzaron las adivinanzas. En primer lugar, Gall y otros frenólogos postularon 27 propiedades mentales medibles diferentes (como la cautela, la esperanza o la maravilla) que nunca habían sido investigadas científicamente.  En lugar de ser examinados rigurosamente, estos rasgos simplemente se supusieron que eran constructos sólidos y significativos. En segundo lugar, a pesar de que Gall y sus colegas estaban interesados en la forma del cerebro, sólo pudieron medir la forma del cráneo y asumieron que sería igual, o por lo menos lo suficientemente similar. Ninguna de estas suposiciones estaba a la altura del estándar científico actual, o incluso el de su día. La frenología nunca fue ciencia, ni siquiera en el siglo XIX.

Esta combinación de suposiciones fue la fórmula para el fracaso: a medida que la frenología se convertía en la moda del día, la gente recolectó y midió miles de cráneos y buscaron patrones que, en realidad, no tenían nada que ver con los rasgos de la personalidad. Si la historia hubiera tomado un camino diferente, tal vez la frenología se hubiera convertido en algo como la astrología: un pasatiempo extraño, aún popular, nacido del deseo de aprender más sobre la personalidad humana buscando explicaciones en fenómenos naturales aislados.

En cambio, la historia tomó un rumbo funesto muy rápidamente: las diferencias percibidas entre etnias fueron exageradas y usadas para justificar la supremacía blanca. Uno de los fundadores de la criminología moderna, Cesare Lombroso, usó la frenología para alegar que algunas personas eran peligrosas de nacimiento y podían ser identificadas por la forma de su rostro.

“El método científico era el mismo en la época de Gall que en la actualidad”

La frenología siempre había sido tomada con diversos grados de escepticismo por parte de la comunidad científica. El método científico era el mismo en la época de Gall que en la actualidad. De hecho, por siglos el método científico ha resistido la sobre-interpretación de las correlaciones espurias. Este término describe las relaciones estadísticas que no son relevantes o que son causadas por una conexión subyacente. Por ejemplo, el daño causado por un incendio está correlacionado con el número de bomberos presentes en el lugar de los hechos. Sin embargo, esto no significa que los bomberos causan el daño. Mas bien, ambos factores están conectados a una causa subyacente, en este caso, la gravedad del fuego.  Un ejemplo extremo de relaciones estadísticas sin ninguna conexión conceptual subyacente sería el descubrimiento de que cuantas más películas estrena Nicolas Cage en un año, más personas se ahogan en piscinas.

En algún momento, la popularidad de la frenología disminuyó, y ahora se ve, con razón, como tenebrosa e irracional. Para crédito de Gall, hay que anotar que se retiró cuando vio que su idea se estaba saliendo de las manos y, en su lugar, pasó el resto de su vida como médico. Ya para ese tiempo, los admiradores devotos de sus métodos ya habían comenzado a robar cráneos o partes de cráneos de las tumbas de las celebridades para determinar qué hace a las grandes personas excepcionales. Para bien o para mal, una rama importante de la psicología se desarrolló en esta atmósfera turbia establecida por la frenología. Esa rama, la neuropsicología, es la ciencia que examina la relación entre los fenómenos mentales y la función cerebral.

Y esto nos trae al presente: miles de neurocientíficos están utilizando métodos de neuroimagenología, como la resonancia magnética funcional, para observar la función cerebral en humanos y animales. Su objetivo es encontrar mecanismos neuronales subyacentes a la percepción, cognición y emoción, durante el funcionamiento típico y en relación a las enfermedades o trastornos mentales.  Entonces, ¿por qué algunas personas consideran esto como un tipo de frenología moderna?

Parte del problema se centra en la noción de que los resultados de la neuroimagenología son inherentemente correlacionales. Esto significa que vemos áreas del cerebro «iluminadas» en nuestra pantalla durante diferentes experimentos, sin inferir ningún significado más complejo de ello. Es posible que hayamos oído hablar de la amígdala, conocida como el «centro del miedo» del cerebro, que se activa de forma fiable cuando sentimos temor. O quizás recordamos el área fusiforme de las caras, a la que se hizo referencia en una escena de la última película de James Bond «Spectre», el cual está activo durante la percepción de caras.  La actividad de cada una de estas áreas durante tareas específicas se puede hacer visible en un análisis de resonancia magnética funcional. Al verlas sin más, las manchas de colores en las imágenes podrían convertirse en los nuevos mapas frenológicos, y sin darnos cuenta.

Spectre (2015)

Sin embargo, hay varias razones por las que la resonancia magnética funcional es más compleja y puede mantenerse a la altura del estándar científico.  Una forma de hacerlo es con la convergencia metodológica: los experimentos neuroimagenológicos a menudo revelan regiones que ya conocíamos por otros tipos de investigación. Eso significa que los datos producidos por los estudios de lesiones, modelos animales o pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular, podrían todos apuntar a un área cerebral que se ha identificado con la neuroimagenología.  Además, diferentes técnicas neuroimagenológicas tienen la habilidad de observar propiedades muy diferentes del cerebro, tales como el consumo de oxígeno, flujo sanguíneo, respuesta eléctrica, volumen de materia gris, materia blanca, conexiones fibrosas, y mucho más.

Asimismo, no sólo podemos manipular nuestro experimento para ver cómo esto afecta la activación cerebral, sino también viceversa. Utilizando técnicas como la estimulación magnética transcraneal, podemos manipular la activación cerebral directamente y específicamente para ver cómo esto cambia el comportamiento o la percepción. La estimulación magnética transcraneal es una herramienta que utiliza campos magnéticos para inducir actividad eléctrica en un área específica del cerebro y activarla, básicamente controlando cómo y cuándo produce potenciales de acción. Por ejemplo, la activación de las neuronas en el área de la mano de la corteza somatosensorial hará que la mano se contraiga, ya que esta parte del cerebro controla el movimiento muscular.

Por supuesto, sería posible utilizar la neuroimagenología de forma análoga al juego de adivinanzas frenológicas: usando la resonancia magnética, ahora podríamos ver los volúmenes de diferentes estructuras cerebrales, de una forma similar a la que podríamos estudiar las calaveras.

“En un experimento mal diseñado, todavía podríamos terminar sobre-interpretando las diferencias individuales de tal manera que hiciera eco de las cosas que mi bisabuelo podría haber escuchado al compartir una cerveza con el médico extraño del vecindario.”

Pero la comunidad de la neurociencia moderna ha establecido sistemas para evitar estas trampas. Nuevos métodos se están agregando y perfeccionando en este instante, y ademas, los revisores de estudios científicos exigen explicaciones metodológicas precisas y replicas que garanticen la exactitud. Parte de esto siempre ha sido el caso: la revisión rigurosa por pares (desafiando los métodos y supuestos de un estudio antes de su publicación) ha existido por más tiempo que la investigación neuroimagenológica. Pero en los últimos años también se han visto nuevas soluciones innovadoras para eliminar los malos resultados. Por ejemplo, los grupos de investigación independientes invierten tiempo y conocimiento para identificar problemas técnicos o conceptuales en los métodos utilizados por otros investigadores. Además, algunos revisores ahora exigen registrar los estudios con anterioridad, para garantizar que las hipótesis de investigación no se creen después de comenzar la investigación. Aún más, ahora es posible publicar conjuntos completos de datos de neuroimagenología de una manera que permita a otros replicar un análisis completo.

A medida que las herramientas neuroimagenológicas se perfeccionan más y más, la comunidad de investigadores se mantiene a la par implementando aún más medidas de control. Hoy, como en el pasado, el alarde injustificado de resultados científicos suele apoyarse poco por la comunidad científica en general, pero sí por personas a las que les gusta ver sus propias expectativas y prejuicios confirmados por lo que ellos consideran ciencia.

La neuroimagenología funciona mejor si nos da una perspectiva de los mecanismos neuronales detrás de nuestros pensamientos, sueños y percepciones cotidianas. Funciona mejor cuando nos avisa sobre procesos subyacentes que determinan si estamos dormidos, distraídos, o adoloridos, e incluso podría darnos ideas sobre nuevos diagnósticos y nuevos tratamientos.

Entonces, ¿es la neuroimagenología simplemente un tipo de frenología moderna? No. Pero, al igual que la neurociencia nos puede enseñar acerca de nuestro cerebro, la historia de la frenología también puede enseñarnos sobre nosotros mismos y cómo protegernos contra las falsas suposiciones.

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Escrito por Jens Foell
Ilustrado por Huixuan Liang
Traducido por Ángela Hernández

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Autor(es)

Jens estudió psicología en la Universidad de Tübingen (Alemania) y obtuvo su doctorado en neuropsicología de la Universidad de Heidelberg (Alemania). Durante sus estudios doctorales averiguó cómo funcionan los miembros fantasma en el cerebro, y cómo los efectos de la terapia para tratar el dolor producido por los miembros fantasma se pueden medir usando la neuroimagenología. Este trabajo eventualmente recibió el premio alemán mas prestigioso concedido a las investigaciones del dolor. Actualmente, se encuentra en la Florida State University, donde estudia los componentes de la psicopatía y otros temas relacionados con el cerebro y el comportamiento. Le apasiona compartir la ciencia con una amplia audiencia. Es cofundador de Real Scientists DE, la variante en lengua alemana de la popular cuenta de Twitter Real Scientists, que hace que el trabajo y la vida de los científicos sean accesibles al gran público en línea.

 

Traductora

Angela Hernandez es una estudiante de University of California, Los Angeles y esta estudiando Español, Comunidad, y Cultura y Educación. Recivio un A.S en Matematicas de Santa Monica College. Angela is mexicana, de descendicia Zapoteca y una estudiante universitaria de primera generación. Despues de UCLA, ella espera matricularse en una programa posgrado y obtener su Ph.D en Educación. En su tiempo libre, Angela se la pasa campando y visitando parques nacionales.

 

Author(s)

  • Jens studied psychology at the University of Tübingen (Germany) and got his PhD in neuropsychology from Heidelberg University (Germany). His PhD study involved finding out how phantom limbs work in the brain, and how effects of phantom limb pain therapy can be measured using neuroimaging. This work later received the highest-ranking German pain research award. He is currently located at Florida State University, where he studies the components of psychopathy and other topics related to brain and behavior. He is passionate about sharing science with a wide audience and he co-founded Real Scientists DE, the German-language variant of the popular Real Scientists Twitter account, which makes the work and lives of scientists accessible to a large online audience.

Jens Foell

Jens studied psychology at the University of Tübingen (Germany) and got his PhD in neuropsychology from Heidelberg University (Germany). His PhD study involved finding out how phantom limbs work in the brain, and how effects of phantom limb pain therapy can be measured using neuroimaging. This work later received the highest-ranking German pain research award. He is currently located at Florida State University, where he studies the components of psychopathy and other topics related to brain and behavior. He is passionate about sharing science with a wide audience and he co-founded Real Scientists DE, the German-language variant of the popular Real Scientists Twitter account, which makes the work and lives of scientists accessible to a large online audience.

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