La Lectura: El mejor secuestrador del cerebro

Artículo original: Reading: The Brain’s Best Hijacker Gabrielle Torre

traducido por Adriana Pérez

¿Qué estás haciendo ahora mismo? No soy vidente, pero puedo decir con certeza algo que estás haciendo: leyendo.  Estás leyendo esta frase palabra por palabra para extraer el significado de pequeñas líneas negras de ortografía, un término elegante para las reglas del lenguaje. Si realmente lo piensas, lo que estás haciendo en este momento es bastante difícil. ¿Cuáles son los procesos neuronales que nos permiten leer?

La lectura es un invento cultural y un proceso cognitivo exclusivamente humano. Alrededor del año 3500 a.C., nuestros antepasados empezaron a usar símbolos para expresar sonidos significativos. Aunque el año 3500 a.C. parece muy remoto, en realidad no lo es si consideramos la cantidad de tiempo que se necesita para que un invento cultural como la lectura ejerza una presión biológica. Entonces, a diferencia de los sistemas sensoriales básicos, como lo son la visión y audición—los cuales no son inventos culturales—la lectura no ha estado presente el tiempo suficiente, evolutivamente hablando, para generar una región cerebral funcionalmente especializada. Sí, la lectura quedó fuera de la evolución porque el cerebro aprendió cómo hacerlo demasiada tarde.  A diferencia de otras habilidades aprendidas como la conducción o el malabarismo, la lectura y el alfabetismo son herramientas realmente necesarias para tener éxito en la vida para la mayor parte de la población humana. Sin duda, de cerebro a cerebro, un científico probablemente espere ver que la lectura use las mismas regiones cerebrales en toda una población.  ¿Pero qué circuitos? ¿Y por qué? Estas se convirtieron en preguntas importantes para los científicos: ¿Cuál es el mecanismo que le permite a las habilidades que son culturalmente inventadas, como la lectura, a ser adquiridas por el cerebro?

La hipótesis más popular que aborda esta pregunta es la del reciclaje neuronal. Esta frase (a diferencia de tantas otras cosas en la ciencia) es bastante sencilla. Propuesto por investigadores del College de France específicamente para enfrentar el tema de la lectura, el reciclaje neuronal teoriza que las neuronas existentes han sido reutilizadas para realizar los procesos necesarios para poder leer. Para ayudar a ilustrar esto, volvamos a lo que tú estás haciendo en este momento. Al tiempo que estás leyendo, estás realizando tres procesos muy específicos:  1) viendo una palabra, 2) determinando el significado de una palabra, y 3) pronunciando y verbalizando una palabra.

Afortunadamente para la lectura, ya hay regiones en el cerebro dedicadas a estos procesos específicos.  Es importante recordar que estos procesos no funcionan únicamente durante la lectura, sino más bien, que son necesarios durante otras tareas que requieren computaciones neuronales similares.  Primero, el área visual de formación de palabras está situada en la corteza occipitotemporal, una región donde las neuronas son capaces de calcular estímulos visuales de bajo nivel, como las líneas que forman la letra “g”. Evolutivamente, el área visual de formación de palabras ha evolucionado para ayudar a identificar formas naturales sencillas, como el horizonte en nuestro entorno. Por lo tanto, el área visual de formación de palabras nos ayuda a identificar las formas que componen las letras. La evidencia que esta región es importante para identificar palabras en personas alfabetizadas viene de estudios de lesiones, que muestran que el daño al área visual de formación de palabras causa dificultades con la lectura, pero no con el procesamiento de figuras o estímulos visuales más generales. Segundo, dos áreas en la corteza temporoparietal – el giro supramarginal y el giro angular – están involucradas en la percepción y la interpretación del lenguaje.  Sirven de herramientas para determinar lo que cada palabra significa. Por lo tanto, la lectura hace uso de estos giros en la corteza temporoparietal para crear la conexión entre un significado y una palabra. (Por ejemplo, esta parte del cerebro contiene neuronas que nos ayudan a leer esta frase y a conectar la palabra “neurona” con el concepto de “célula cerebral”) Tercero, el cerebro manda el conjunto de «palabra con significado» al giro frontal inferior. Este giro es uno de los centros del lenguaje del cerebro y es esencial para el control motor del lenguaje. Aquí, se realizan los procesos finales requeridos para analizar los componentes de sonido de una palabra y expresarlos en voz alta. Durante el poco tiempo que tomaste para leer la palabra “neurona”, estas tres partes del cerebro trabajaron mucho más duro de lo que tal vez imaginaste.

Las tres regiones que acabamos de describir—1) el área visual de formación de palabras, 2) el giro temporoparietal, y 3) el giro frontal inferior—componen la «red de lectura» clásica, que es esencialmente un conjunto de neuronas secuestradas. Estas partes del cerebro no vienen listas para la lectura. Recordemos: Según la hipótesis del “reciclaje neuronal,” para adquirir el alfabetismo, hay que enseñarle al cerebro, por medio de un «comportamiento de lectura», a usar esos procesos particulares que ya evolucionaron en estas regiones del cerebro. Estudios usando la resonancia magnética funcional apoyan esta idea. Investigadores de La Universidad de Georgetown mostraron que durante el desarrollo, el aprender a leer secuestra estos sistemas.  ¿Secuestra?Eso suena un poco agresivo. Pues, de cierta forma, es así. La red de la lectura está más o menos latente antes de que aprendamos a leer, pero se fuerza su activación a medida que adquirimos la habilidad lectora. Los patrones de actividad cerebral aumentan desde la infancia hasta la adultez en la red de la lectura. Además, la actividad cerebral en estas regiones está conectada con las habilidades fonológicas, un componente clave de la lectura. Las habilidades fonológicas son las que nos hacen saber que la letra “g” en “gato” es pronunciada diferente que la letra “g” en “geranio.” El hecho de que estas habilidades estén representadas en la actividad cerebral significa que cuanto mejor leemos, más actividad detectamos en las redes de lectura durante sesiones de lectura.

¿Cómo es la red de lectura en gente que nunca aprende a leer? Se sabe por un estudio importante que los individuos analfabetos tienen menos materia gris (en otras palabras, un menor número de neuronas) en muchas regiones, incluyendo parte de la red de lectura dentro del giro temporoparietal, donde el significado se asigna a la palabra. Además, este estudio enseña que los individuos analfabetos también tienen menos materia blanca (en otras palabras, menos conexiones entre neuronas) entre los hemisferios derecho e izquierdo, lo que podría deberse a una menor necesidad de procesar la lectura en el hemisferio izquierdo.

La gente con discapacidades de lectura, como la dislexia, también puede aprovecharse de la manera en que la lectura secuestra el cerebro. Un estudio de intervención mostró evidencia de que los niños con dislexia pueden aumentar el volumen de materia gris tanto dentro como fuera de la red de la lectura practicando las habilidades de lectura de forma intensiva durante un mínimo de ocho semanas. Curiosamente, parte del incremento de materia gris observado en lectores disléxicos durante la intervención se encontraba dentro del hipocampo, una región del cerebro crucial para el aprendizaje y la memoria. Estos hallazgos en los cerebros con discapacidad de lectura se suman a nuestra comprensión científica de la lectura como una habilidad aprendida que cambia el cerebro de una manera única.

Entonces, ¿qué sigue para la investigación de la lectura? Los científicos han comenzado a probar nuevas ideas relevantes para este proceso cognitivo. Por ejemplo, mientras que sabemos que ciertos factores como el estatus socioeconómico y las habilidades intelectuales afectan la habilidad de leer, no sabemos cómo estos factores contribuyen a la relación que la lectura tiene con el cerebro. Otro nuevo y emocionante campo de la ciencia tiene que ver con la discalculia, un trastorno específico de las matemáticas que afecta a muchas personas con dislexia. Algunos científicos están empezando a probar si las matemáticas y la lectura comparten las mismas redes neuronales. ¿Será que la discalculia y la dislexia ambas secuestran el cerebro de una manera especial durante el desarrollo? Finalmente, y quizás uno de los mayores misterios de la lectura, todavía no sabemos si la dislexia es una causa o una consecuencia de anomalías en la red de lectura del cerebro.

¿Tu cerebro se siente secuestrado todavía? Probablemente no. Años aprendiendo a leer han hecho que este proceso neural se sienta innato, aunque cabe recordar que la lectura es una habilidad aprendida que siempre se beneficia de la práctica. Aunque la red de la lectura pueda estar completamente formada, nunca sobra adquirir nuevo vocabulario y nuevo conocimiento.

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Escrito por Gabrielle Torre
Traducido por Adriana Pérez
Ilustrado por Jooyeun Lee

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Referencias:

Carrieras, M., Seghier, M.L., Baquero, S., Estevez, A., Lozano, A., Devlin, J.T., & Price, C.J. (2009). An anatomical signature for literacy. Nature.

Dehaene, S., & Cohen, L. (2007). Cultural Recycling of Cortical Maps. Neuron.

Krafnick, A.J., Flowers, D.L., Napoliello, E.M., & Eden, G.F. (2011). Gray matter volume changes following reading intervention in dyslexic children. Neuroimage.

Turkeltaub, P.E., Gareau, L., Flowers, D.L., Zeffiro, T.A., & Eden, G.E. (2003). Development of neural mechanisms for reading. Nature Neuroscience.

Autora

Gabrielle Torre

 

Gabrielle-Ann es una estudiante de doctorado en la Universidad de Georgetown y estudia las bases neuronales de la lectura, el coeficiente intelectual y el estatus socioeconómico. En términos generales, está interesada en usar técnicas de neuroimagenología para indagar sobre el comportamiento humano y nuestras habilidades cognitivas. Anteriormente, estudió el enlace entre el comportamiento y el cerebro durante el envejecimiento saludable en la universidad de Arizona, donde desarrolló su amor por la literatura y la escritura creativa. A ella le gusta leer y escribir, además de la música en vivo, los estudios de género y comer.

Traductora

Adriana Pérez

Author(s)

  • Gabrielle-Ann is a PhD student at Georgetown University and studies the neural correlates of reading, IQ, and socioeconomic status. She is broadly interested in using neuroimaging methods to ask questions about human cognitive behaviors and abilities. Previously, she studied brain-behavior relationships in healthy aging at the University of Arizona, where she developed a love for literature and creative writing. She still enjoys reading and writing, as well as live music, gender studies, and eating.

Gabrielle Torre

Gabrielle-Ann is a PhD student at Georgetown University and studies the neural correlates of reading, IQ, and socioeconomic status. She is broadly interested in using neuroimaging methods to ask questions about human cognitive behaviors and abilities. Previously, she studied brain-behavior relationships in healthy aging at the University of Arizona, where she developed a love for literature and creative writing. She still enjoys reading and writing, as well as live music, gender studies, and eating.

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