Aprendiendo sobre el lenguaje a través del canto de los pájaros

Artículo original: Learning about Language from Birdsong  Brainfacts.org

Traducido por Adriana Pérez

El pájaro cantor es una de las pocas especies reconocidas que aprenden a hablar (o cantar) como nosotros. Eso lo hace el caso de estudio perfecto para aprender los orígenes del lenguaje en el cerebro.

Transcripción: ¿Cómo vamos de esto a esto? El lenguaje es una de las características que definen al ser humano, pero ¿cómo somos capaces de adquirirlo?

Muchos animales hacen sonidos- los leones rugen y las ranas croan. Pero la mayoría no aprende cómo hacer esto de la misma manera en la que nosotros aprendemos el lenguaje.  Cuando somos bebés, escuchamos a gente a nuestro alrededor hablando y aprendemos a imitar esos sonidos. Los humanos, delfines, ballenas y algunos murciélagos son los únicos mamíferos que aprenden a vocalizar de esta manera. Pero algunas especies de pájaros cantores también utilizan esta manera de aprendizaje vocal. De hecho, los pájaros cantores tienen mucho que enseñar sobre el aprendizaje vocal a los científicos.  Estudiando cómo los pájaros cantores aprenden sus melodías, hemos descubierto cómo nuestros cerebros se organizan y cómo adquirimos el lenguaje.

La investigación usando pájaros cantores como los pinzones cebra ha puesto al descubierto pistas importantes sobre los circuitos del cerebro subyacentes al aprendizaje vocal. El pinzón cebra, nativo de Australia, es un pequeño y fornido pájaro cantor. Con mejillas de color naranja brillante y plumas con rayas negras y blancas que adornan su pecho, el pinzón cebra macho es un ostentoso entretenedor, que canta a todo pulmón con la esperanza de impresionar a una hembra.   Pero él no nació con una voz cantante tan bonita— la adquirió a través del aprendizaje y la práctica.

Los pinzones cebra empiezan su calentamiento vocal con chirridos indiscriminados.  Después de escuchar a los pinzones adultos, progresan lentamente hasta cantar melodías completas, al igual que los bebés que pasan de balbucear a pronunciar oraciones completas a los 3 años y medio de edad. Y como en los bebés humanos, hay una ventana crítica temporal durante la cual un joven pinzón debe escuchar a los adultos cantar para poder aprender a hacer esos mismos sonidos.

Ya sea el lenguaje humano o el canto de los pájaros, producir sonidos es una habilidad motora. Cualquier cosa que requiera mover conscientemente los músculos es una habilidad motora, como correr o balancear un bate. Incluso levantarse de la cama por la mañana y luego bajar las escalaras.  Y estas habilidades motoras, como sabemos, necesitan práctica. Es un proceso de ensayo y error que requiere retroalimentación sensorial de—alto, vamos a retroceder un poco.

Fuera del cerebro y médula espinal hay dos tipos de nervios: nervios motores y nervios sensoriales. Extendiéndose desde la médula espinal, los nervios motores indican a los músculos que se muevan. Los nervios sensoriales, por otro lado, mandan información sensorial— tacto y posición por nombrar algunos — de regreso al cerebro.

Las habilidades motoras — como dominar un golpe de revés en el tenis, tocar el piano sin saltarse una nota o aprender a hablar — dependen de este tipo de retroalimentación sensorial para que podamos ajustar y perfeccionar nuestro rendimiento a través del ensayo y error.

La clave en este proceso de ensayo y error es un grupo de estructuras cerebrales denominadas los ganglios basales. Estos reciben información motora y sensorial de un área del cerebro conocida como la corteza cerebral, que es la responsable de planificar los movimientos, entre muchas otras cosas. Los ganglios basales vuelven a transmitir esta información de regreso a la corteza y a otras áreas del cerebro, formando un circuito.  Este circuito es importante para aprender a cómo poner en práctica comportamientos motores precisos como el lenguaje o el canto de un pájaro.

Aunque los científicos pensaron en su momento que este circuito estaba solamente involucrado en el aprendizaje del canto durante el desarrollo, han descubierto otro rol importante: la modificación de la ejecución del canto del pájaro para perfeccionar sus habilidades motoras durante la adultez.

Por ejemplo, cuando un pinzón cebra macho canta solo, las neuronas en el circuito parecen disparar al azar y el pinzón arranca a una sesión de improvisación musical

.Pero si sucede que hay un pinzón cebra hembra cerca, las neuronas del circuito disparan de manera regular y con un patrón muy bien definido, y el pinzón ejecuta una melodía bien ensayada.

De estos experimentos, los científicos han descubierto que este circuito nos ayuda a perfeccionar nuestra habilidad de cantar, tocar la guitarra, derrotar a nuestros oponentes y realizar un sinnúmero de actividades.

Al revelar cómo el cerebro del pájaro cantor genera estos diferentes comportamientos vocales, los investigadores están empezando a entender el aprendizaje motor a lo largo de toda la vida y cómo las señales sociales influyen poderosamente en el aprendizaje de todos los animales, especialmente en criaturas altamente sociales como nosotros.

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Animación por Matt Wimsatt
Ilustrado por Sean Noah
Traducido por Adriana Pérez

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