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Auto Reflejado: Lo Mejor de la Neurociencia y el Arte

Artículo original: Auto Reflejado: Lo Mejor de la Neurociencia y el Arte, Kayleen Schreiber

La frase «la belleza está en los ojos del que mira» parece ser especialmente cierta para los científicos. Lo que estudiamos se vuelve no sólo intelectualmente bello, sino también literalmente bello: su forma es agradable a los ojos. El aprecio y el cariño se desarrollan con el tiempo a medida que los científicos contemplan su objeto de estudio durante horas, días, años. De hecho, las investigaciones del psicólogo Robert Zajonc demuestran que cuanto más familiarizado está uno con algo, más probable es que lo disfrute.

Entonces, ¿cómo le comunican los científicos esta apreciación especial a otras personas que tal vez nunca hayan visto un organismo, una estructura o una célula en particular? He tenido el placer de hablar con el Dr. Greg Dunn, neurocientífico y artista, que pretendió crear una obra de arte que despertara inmediatamente las emociones de cualquier persona, independientemente de su experiencia previa con el cerebro. Dice que «los científicos tienden a exagerar su lenguaje y a utilizar jerga cuando realmente no es necesario.» ¿Su objetivo? Que «la gente salga de allí dándose cuenta de que su cerebro es increíblemente complejo» sin «ninguna barrera de comprensión intelectual.»

«Hay que preguntarse cuál es el público y cuál es el objetivo de esto» -Greg Dunn

El Dr. Greg Dunn y el Dr. Brian Edwards (artista y físico aplicado) colaboraron durante dos años en un proyecto enormemente detallado y desafiante para mostrar la complejidad y la actividad del cerebro humano. Su proyecto fue financiado por la «National Science Foundation» (la fundación nacional de ciencia de Estados Unidos) y se titula «Self Reflected» (Auto Reflejado):

«Self Reflected» muestra un corte sagital del cerebro humano, el plano que divide los hemisferios izquierdo y derecho, a una escala de 22X, e incluye representaciones precisas de los diferentes tipos de neuronas y las largas conexiones entre las áreas del cerebro. En primer lugar, los artistas pintaron a mano ejemplos de casi 100 tipos diferentes de neuronas que luego fueron escaneadas y reducidas a contornos digitales. Éstas se combinaron y replicaron para producir las distintas áreas cerebrales. Los artistas calculan que hay unas 500.000 neuronas en toda la pieza. A continuación, para representar con precisión cómo están conectadas las áreas cerebrales, el equipo colaboró con el Dr. John Pyles, neurocientífico de la Universidad Carnegie Mellon, quien les ayudó a recopilar datos de imágenes de espectro de difusión. Esta técnica desvela los axones, las proyecciones neuronales que se extienden por el cerebro, y se utilizó para realizar dibujos a mano de las conexiones. Estos pasos produjeron una imagen compleja, pero estática, de las neuronas y los axones. Pero los artistas querían ir un paso más allá.

Nuestra capacidad de pensar, sentir y comportarnos no sólo proviene de la estructura de áreas cerebrales específicas, sino de la actividad entre las neuronas dentro y a través de las áreas cerebrales. El aspecto más importante es cómo se conectan y comunican estas neuronas. Para mostrar este proceso activo, Dunn y Edwards utilizaron la investigación neurocientífica para conectar con precisión las áreas del cerebro. De hecho, los científicos convertidos en artistas utilizaron simulaciones algorítmicas y matemáticas para asegurarse de que las neuronas estaban conectadas de forma «caótica», la manera más representativa de cómo surgen las conexiones en el cerebro. Esta información sobre la conectividad se utilizó para grabar o cortar ángulos en la obra para que la luz se reflejara de forma diferente en las distintas neuronas y zonas. A medida que la luz se desplaza por la pieza, los reflejos cambiantes son capaces de representar cómo las neuronas se comunican entre sí en el cerebro viviente. Estos grabados se recubrieron con pan de oro para acentuar el reflejo de la luz. Según Dunn, «el objetivo de hacerla animada, hacerla enorme, hacerla dorada y hacerla mediante una técnica que la gente no habría visto antes es añadir ese toque emocional».

Para ver «Self Reflected» con más detenimiento podemos consultar esta «visita guiada» por Dunn:

Como neurocientífico de formación, Dunn tuvo que tomar a veces decisiones difíciles entre la precisión, la belleza y la claridad. El cerebro es, por supuesto, tridimensional, por lo que retratarlo en dos dimensiones fue un reto complejo. Para tomar esas decisiones acertadamente dice que «hay que preguntarse cuál es la audiencia y cuál es el objetivo de esto. El doble propósito es, diseñar la obra para ser utilizada como una referencia neurocientífica dada su precisión, pero también se supone que sea hermosa y también se supone que más o menos muestre los circuitos en sus formatos lineales.» Como Dunn quería retratar circuitos significativos entre áreas cerebrales, a veces optó por dar prioridad a esas conexiones, aunque no fueran normalmente visibles en un corte sagital del cerebro humano.

«La obra “Self Reflected” revela una visión del cerebro humano con la que la ciencia tiene dificultades, al menos por ahora».

Aunque la creación de «Self Reflected» se dedicó en su mayor parte a pequeños detalles y movimientos repetitivos, Dunn salió con una apreciación profunda y amplia de cómo se desarrolla el cerebro humano: «Lo que me quedó muy claro al haber encauzado personalmente cientos de miles de conexiones en el cerebro es que el elemento de aleatoriedad es algo muy real. Incluso al margen de las variables epigenéticas y genéticas hay una estocasticidad». Explica que esta aleatoriedad interactúa con el desarrollo natural del cerebro de una manera hermosa. Comenzamos nuestra vida con una sobreabundancia de conexiones que se van podando en función de las experiencias que tenemos en los primeros años de vida. Como dice Dunn, es «tan increíblemente bello que estemos extrayendo el orden del caos o de la aleatoriedad».

«La obra “Self Reflected” revela una visión del cerebro humano con la que la ciencia tiene dificultades, al menos por ahora». Los neurocientíficos siguen haciéndose preguntas básicas sobre el cerebro, como por ejemplo, ¿cómo vemos? O, ¿qué áreas del cerebro son responsables de un comportamiento en particular? Como la neurociencia es relativamente nueva, los neurocientíficos suelen ignorar las diferencias entre los individuos para poder comprender los procesos fundamentales. Mientras tanto, el arte proporciona una vía para celebrar nuestras diferencias, nuestra complejidad, nuestra belleza única.

«Self Reflected» (ganglios basales y tronco encefálico): circuitos diseccionados de los ganglios basales visualizados como micrograbados coloreados (datos en bruto). Micrograbado en baño de oro de 22K, 96 pulgadas X 130 pulgadas, 2014-2016, Greg Dunn y Brian Edwards.

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Para más información y vídeos, visite: http://www.gregadunn.com/self-reflected/ . Las obras de arte de este proyecto están a la venta en el sitio web.

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Escrito por Kayleen Schreiber

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Referencias:

Zajonc, Robert B.(2001) Mere Exposure: A Gateway to the Subliminal. The Construction of Preference: 464-70.

Author

  • Kayleen Schreiber

    Kayleen está obsesionada con el cerebro. Después de recibir su licenciatura en neurociencia en la Universidad de Vanderbilt, se inscribió en un programa de doctorado en neurociencia en la Universidad de Iowa. Actualmente, está estudiando cómo nuestros cerebros procesan el habla. Ella mide cambios eléctricos producidos por el cerebro para entender cómo el sexo de la persona que habla influye en cómo oímos su habla. Fuera del laboratorio, ella comparte su pasión por la ciencia con otros y a veces toca el bajón.

Kayleen Schreiber

Kayleen está obsesionada con el cerebro. Después de recibir su licenciatura en neurociencia en la Universidad de Vanderbilt, se inscribió en un programa de doctorado en neurociencia en la Universidad de Iowa. Actualmente, está estudiando cómo nuestros cerebros procesan el habla. Ella mide cambios eléctricos producidos por el cerebro para entender cómo el sexo de la persona que habla influye en cómo oímos su habla. Fuera del laboratorio, ella comparte su pasión por la ciencia con otros y a veces toca el bajón.