Knowing Neurons
¿Sabías que…?Aprendizaje y memoriaCultura

Rubias o morenas: Es cuestión de condicionamiento

Artículo original: Blondes or Brunettes: It’s All About Conditioning,  Jenn Tribble

Traducido por Julia Clark

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Nos guste o no, todos tenemos preferencias a la hora de elegir una pareja. Piercings, pecas, color de cabello, color de ojos, estado físico — durante la adolescencia como también en la adultez empezamos a desarrollar preferencias sexuales que nos ayudan a elegir con quién hablar, con quién salir y con quién casarnos. Aunque quizás quisiéramos atribuir estas tendencias a la actividad hormonal, gran parte de nuestras preferencias de pareja se deben al condicionamiento clásico. Como ocurre con la aversión (que ya se ha estudiado a fondo en el contexto del condicionamiento del miedo), las preferencias sexuales también pueden ser un ejemplo de condicionamiento clásico.

Nuestros cerebros cambian a través de la experiencia, a medida que establecemos asociaciones entre los estímulos que nos rodean. Este tipo de aprendizaje se conoce como condicionamiento clásico (o Pavloviano): un estímulo previamente neutro (estímulo condicionado) se asocia con un estímulo evocador (estímulo incondicionado), de forma que el estímulo condicionado provoca una respuesta cuando se encuentra solo. Por ejemplo, es posible que nunca nos hubiera emocionado el olor del perfume Calvin Klein, pero después de conocer a nuestra pareja, si suele llevar este perfume, pasar por un mostrador de perfumes Calvin Klein es ¡emocionante! El cerebro creó una asociación entre el perfume y nuestras parejas, lo que hace que disfrutemos del aroma del perfume incluso cuando no proviene directamente de nuestras parejas.

En un experimento de Kippin et al., una rata hembra es perfumada con un olor desconocido (limón) antes de aparearse con un macho. Después, se coloca a el ratón macho con dos hembras, una con un olor conocido (limón) y la otra con un olor nuevo (almendra). Sorprendentemente, ¡el ratón macho elige de manera contundente a la hembra con el olor conocido (condicionado) en vez del desconocido! Este sesgo no se había observado antes del emparejamiento olfativo, lo que significa que Kippin et al. lograron alterar la preferencia sexual de un ratón macho mediante el aprendizaje asociativo.

Además de este comportamiento, las regiones cerebrales asociadas con el sistema límbico y el hipotálamo responden a la presentación del olor sólo después de que éste se haya vinculado con una pareja. En particular, aumentó la expresión de c-Fos, un marcador de la actividad neuronal, en zonas como el núcleo acuminado, la amígdala basolateral y el hipotálamo lateral en respuesta al olor asociado a la pareja. Muchas de estas regiones cerebrales también se activan por las feromonas, lo que indica que un olor condicionado activa una vía neural similar a la de la respuesta a las feromonas secretadas.

Para los humanos, las preferencias sexuales son más complicadas. Las asociaciones entre vistas, olores, sonidos, y otros estímulos se combinan repetidamente con cambios hormonales o emocionales para dar forma a nuestras preferencias de pareja. Quizás la próxima vez que nos encontremos discutiendo sobre si una celebridad es atractiva o no, podamos recordar que las diferencias en nuestras experiencias de aprendizaje asociativo han condicionado cómo vemos a nuestras posibles parejas.

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Escrito por Jenn Tribble
Ilustrado por Jooyeun Lee
Traducido por Julia Clark

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Referencias

Brom M., Ellen Laan, Walter Everaerd & Philip Spinhoven (2014). The role of conditioning, learning and dopamine in sexual behavior: A narrative review of animal and human studies, Neuroscience , 38 38-59. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.neubiorev.2013.10.014

Kippin T.E. (2001). The nature of the conditioned response mediating olfactory conditioned ejaculatory preference in the male rat, Behavioural Brain Research, 122 (1) 11-24. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/s0166-4328(01)00162-0

Author

  • Jenn Tribble

    Jennifer Tribble se graduó de la Universidad de Texas en Austin en el 2013 con una licenciatura en química y otra en microbiología. Inicialmente descubrió su amor por la investigación neurocientífica cuando era estudiante universitaria y ahora está completando su doctorado en UCLA en el laboratorio del Dr. Michael Fanselow. Los intereses académicos de Jennifer radican principalmente en la neurociencia conductual y específicamente en el mapeo de cambios celulares en fenotipos conductuales holísticos. En el laboratorio de Dr. Fanselow, estudia el comportamiento del miedo y el condicionamiento Pavloviano para comprender los mecanismos neuronales de la adquisición y la extinción del miedo.

Jenn Tribble

Jennifer Tribble se graduó de la Universidad de Texas en Austin en el 2013 con una licenciatura en química y otra en microbiología. Inicialmente descubrió su amor por la investigación neurocientífica cuando era estudiante universitaria y ahora está completando su doctorado en UCLA en el laboratorio del Dr. Michael Fanselow. Los intereses académicos de Jennifer radican principalmente en la neurociencia conductual y específicamente en el mapeo de cambios celulares en fenotipos conductuales holísticos. En el laboratorio de Dr. Fanselow, estudia el comportamiento del miedo y el condicionamiento Pavloviano para comprender los mecanismos neuronales de la adquisición y la extinción del miedo.