Knowing Neurons
¿Sabías que…?Neuroscience TechniquesSensación y percepción

Jaqueando el cerebro con drogas inteligentes

Artículo original: Hacking your brain with smart drugs, Kate Fehlhaber

Traducido por Maia Jackson

~~~

¿Y si pudiéramos tomar una pastilla para aumentar nuestras habilidades cognitivas? ¿Y si esta pastilla nos pudiera ayudar a sobresalir en un examen, trabajar de una manera más eficiente y hacer múltiples tareas simultáneamente? Para emprendedores en «Silicon Valley» (valle del silicio) y ejecutivos en «Wall Street», la respuesta para estás preguntas es un rotundo. En estos mundos de alto estrés, el uso de nootrópicos, o «drogas inteligentes», por personas ordinarias y saludables se ha convertido en algo común. ¿Pero qué exactamente son estos compuestos que se dice mejoran el funcionamiento del cerebro? ¿Y son estos seguros?

Por siglos, la gente ha utilizado sustancias para aumentar sus funciones cognitivas. Civilizaciones antiguas usaban alucinógenos en un esfuerzo para comunicarse mejor con sus dioses. Hoy en día, la cafeína es consumida comúnmente para aumentar la atención. A lo largo de la última década, algunos han experimentando con estimulantes y activadores del glutamato para explorar sus capacidades de mejorar las habilidades cognitivas. Esta es la principal hipótesis del neuromejoramiento: si una droga ayuda a mejorar las habilidades cognitivas en personas con disfunciones cognitivas y motoras, como por ejemplo en las enfermedades de Alzheimer, Parkinson o Huntington, o en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), entonces, ¿no haría que personas normales y saludables tuvieran incluso más aumentos en sus habilidades cognitivas, como la memoria, la creatividad, la motivación y las funciones ejecutivas?

La película Limitless introdujo los nootrópicos a la cultural popular cuando mostró el poder de una droga inteligente para desbloquear el potencial del cerebro. Por supuesto que no hay tal pastilla que nos pueda transformar en superhombres cognitivos y volvernos económicamente prósperos. Pero, como los más de 70.000 seguidores en el nootropic subreddit nos indica, hay un interés intenso de averiguar como hacer justo eso: aumentar la función cerebral. En esta y otras comunidades pseudo-alternativas, biojaquers aventureros comparten sus experiencias obteniendo sustancias y automedicándose. Por supuesto, estas experiencias personales son interesantes, pero con un tamaño de muestra de n=1, no es posible generalizar las observaciones y evidencia anecdótica para producir algo que sea de mucho uso. Entonces, ¿Cuál es la ciencia detrás de los nootrópicos? La verdad es que, ¡no hay mucho! Solo un puñado de estudios han investigado el uso, el efecto y la función de potenciadores cognitivos en la vida diaria de individuos saludables.

Nootropic_KnowingNeuronsQuizás el ejemplo más conocido de un nootrópico farmacológico es el metilfenidato, más bien conocido como Ritalin o Ritalina. Este psicoestimulante típicamente se receta para tratar a personas con TDAH para que permanezcan concentrados en una tarea. Sin embargo, también es usado por estudiantes saludables para ayudarles a estudiar y tomar exámenes.

Entonces, ¿cómo funciona el metilfenidato? Bloquea la recaptación de la dopamina y la norepinefrina por la neurona presináptica. Es que, normalmente, después de que la dopamina se libera, esta se devuelve a la neurona presináptica para ser liberada posteriormente. Cuando se inhibe la recaptación, la dopamina se acumula en la hendidura sináptica y sigue interactuando con los receptores postsinápticos. Por lo tanto, cuando alguien toma Ritalin, experimentará los efectos del aumento de la neurotransmisión de dopamina y norepinefrina por periodos mucho más prolongados de los normal, lo que incluye un aumento de la agudeza mental, menos fatiga y una atención mejorada- precisamente los efectos que beneficiarían a una persona con TDAH.

¿Pero cuáles son sus efectos en un cerebro normal? Múltiples estudios en animales han mostrado que los efectos dependen según la dosis. Dosis altas de metilfenidato en ratas adultas saludables causaron una actividad locomotora aumentada y perjudicaron su capacidad de atención; dosis moderadas mejoraron sus habilidades cognitivas y redujeron la actividad motora; y dosis muy bajas aumentaron la capacidad de atención sin afectar la actividad motora (Mehta et al., 2001).

¿Cuál puede ser la raíz de estas variaciones en la eficacia? Pues, la respuesta tiene que ver con qué tan bien se unen la dopamina y la norepinefrina a sus receptores. Cuando sus niveles son óptimos, la dopamina se une con sus receptores D1 y la norepinefrina se une con sus receptores α2 con una alta afinidad en la corteza prefrontal, donde ayudan eficientemente con las funciones ejecutivas. Cuando los niveles son más altos, la dopamina empieza a unirse con los receptores D2 y la norepinefrina se une con los receptores α1 y β, los cuales en conjunto disminuyen la habilidad de las neuronas en la corteza prefrontal para hacer lo que necesitan hacer (Arnsten and Li, 2005).

Bien, entonces encontramos la dosis perfecta y ya está, ¿cierto? Incorrecto. Los efectos secundarios a largo plazo de usar el metilfenidato pueden ser bien marcados, especialmente en jóvenes adultos y adolescentes, quienes son los abusadores más comunes de esta droga, y donde el uso prolongado de drogas puede causar cambios permanentes en el cerebro. Estudios en ratas jóvenes han mostrado que tratamientos prolongados con metilfenidato pueden reducir permanentemente la actividad de neuronas excitatorias en la corteza prefrontal (Urban et al., 2012).

En la era de la «neurología cosmética,» donde las personas intentan mejorar sus cerebros, los riesgos de usar drogas como el metilfenidato como potenciadores cognitivos muchas veces son pasados por alto o justificados en pro de sus beneficios inmediatos. Mientras el uso de muchos «potenciadores cognitivos», como el Adderall (dextroanfetamina) y el Provigil (modafinilo), es controversial, la mayoría de los nootrópicos son normalmente mezclas de suplementos y estimulantes socialmente aceptados, como por ejemplo los componentes del chocolate y el café. Este surtido de nootrópicos tiene como propósito aumentar funciones específicas, como la atención, la concentración, o la cognición. Muchas empresas, incluyendo truBrain, Nootrobrain, y Nootroo, venden mezclas preenvasadas de nootrópicos, pero hay muchas personas quienes hacen sus propias mezclas y comparten sus efectos en foros de discusión por toda la red.

El riesgo de usar suplementos como nootrópicos es que en gran parte no están regulados. Podríamos pensar que la FDA (La administración estadounidense de alimentos y medicamentos) tendría algunas regulaciones para controlar este tipo de «drogas inteligentes,» ya que tienen regulaciones muy estrictas para otros tipos de drogas. Sin embargo estas normas no abarcan a los suplementos, y esta falta de control puede crear problemas. El año pasado, una prueba realizada por la oficina del procurador general del Estado de Nueva York encontró que cuatro de cada cinco de los suplementos herbarios encontrados en GNC, Target, Walgreens, y Walmart no contenían ningunas de las hierbas enumeradas en la etiqueta. ¡Ninguna! Cierto, estos fueron retirados de las estanterías en cuanto fueron pillados, y algunas empresas han empezado a usar la secuenciación de ADN para asegurar que los componentes de sus productos sean lo que dicen que son, pero esto no es una norma estricta, y el FDA todavía no tiene mucho control sobre este sector.

Riesgos a un lado, ¿aunque sea funcionan? Hoy por hoy, los efectos de los nootrópicos sobre la potenciación del cerebro en general no han sido comprobados, pero algunos estudios clínicos han mostrado que ciertos compuestos pueden aumentar la memoria a corto plazo, reducir el tiempo de reacción y mejorar la percepción espacial. Por ejemplo, algunos estudios han mostrado que la teanina, un aminoácido comúnmente encontrado en el té verde, podría ser neuroprotector (reseñado por Kakuda, 2011) y podría aumentar los efectos de la cafeína sobre la velocidad y precisión del procesamiento de información. A pesar de eso, no está claro si los efectos principales inducidos por estas mezclas sean simplemente un efecto placebo.

Claramente, se requieren estudios más extensivos para determinar la eficacia y la seguridad de estas drogas inteligentes, y pronto, ya que más y más gente se enamora de los potenciales mejoramientos cognitivos que los nootrópicos ofrecen.

~~~

Escrito por Kate Fehlhaber
Ilustrado por Jooyeun Lee
Traducido por Maia Jackson

~~~

¡Conviértete un patrocinador!

Referencias

Arnsten AF, Li BM Neurobiology of executive functions: catecholamine influences on prefrontal cortical functions. 2005. Biol Psychiatry. Jun 1; 57(11):1377-84.
Mehta M.A, Sahakian B.J, Mavaddat N, Pickard J.D, Robbins T.W, Solanto M.V, Arnstenand A.F, Castellanos F.X. Stimulant Drugs and ADHD: Basic and Clinical Neuroscience. New York: Oxford University Press; 2001. Comparative psychopharmacology of methylphenidate and related drugs in human volunteers, patients with ADHD and experimental animals; pp. 303–331.

Urban KR, Waterhouse BD, Gao WJ Distinct age-dependent effects of methylphenidate on developing and adult prefrontal neurons. 2012. Biol Psychiatry. Nov 15; 72(10):880-8.

Más recursos

Battleday, R. M., and A-K. Brem. “Modafinil for cognitive neuroenhancement in healthy non-sleep-deprived subjects: a systematic review.” European Neuropsychopharmacology 25.11 (2015): 1865-1881.
Frati, Paola, et al. “Smart drugs and synthetic androgens for cognitive and physical enhancement: revolving doors of cosmetic neurology.” Current neuropharmacology 13.1 (2015): 5.
Healthcare Triage. “Update on Supplements: Healthcare Triage News – 04/03/2015” YouTube.
Kakuda, T. “Neuroprotective effects of theanine and its preventive effects on cognitive dysfunction.” Pharmacological Research 64.2 (2011): 162-168.
Woo, G and Brant, M. “Nootropics Aren’t Just For Tech Millionaires.Techcrunch (2015)


Autora

Kate Fehlhaber

Kate se graduó del Scripps College en el 2009 y obtuvo una licenciatura en Neurociencias, completando el programa celular y molecular con honores. Durante su licenciatura, estudió la plasticidad a largo plazo en modelos de la enfermedad de Parkinson en un laboratorio de neurobiología en la Universidad de California, Los Angeles (UCLA). Ella continuó esta investigación como mánager de laboratorio hasta entrar en el programa doctoral de la Universidad del Sur de California (USC) en el 2012, para luego transferirse a UCLA en el 2013. Ella completo su doctorado en el 2017, y enfoco su investigación en poder comprender la comunicación entre las neuronas de los ojos. Kate fundó Knowing Neurons en el 2011, y su pasión por la comunicación científica creativa ha seguido creciendo.

Author

  • Kate Fehlhaber

    Kate se graduó del Scripps College en el 2009 y obtuvó una licenciatura en Neurociencias, completando el programa celular y molecular con honores. Durante su licenciatura, estudió la plasticidad a largo plazo en modelos de la enfermedad de Parkinson en un laboratorio de neurobiología en la Universidad de California, Los Angeles (UCLA). Ella continuó esta investigación como Mánejadora de laboratorio hasta entrar en el programa doctoral de la Universidad del Sur de California (USC) en el 2012, para luego transferirse a UCLA en el 2013. Ella completo su doctorado en el 2017, y enfoco su investigación en poder comprender la comunicación entre las neuronas de los ojos. Kate fundó Knowing Neurons en el 2011, y su pasión por la comunicación científica creativa ha seguido creciendo.

Kate Fehlhaber

Kate se graduó del Scripps College en el 2009 y obtuvó una licenciatura en Neurociencias, completando el programa celular y molecular con honores. Durante su licenciatura, estudió la plasticidad a largo plazo en modelos de la enfermedad de Parkinson en un laboratorio de neurobiología en la Universidad de California, Los Angeles (UCLA). Ella continuó esta investigación como Mánejadora de laboratorio hasta entrar en el programa doctoral de la Universidad del Sur de California (USC) en el 2012, para luego transferirse a UCLA en el 2013. Ella completo su doctorado en el 2017, y enfoco su investigación en poder comprender la comunicación entre las neuronas de los ojos. Kate fundó Knowing Neurons en el 2011, y su pasión por la comunicación científica creativa ha seguido creciendo.