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Destapando el regalo de la toxina más letal

Artículo original: Unwrap the Gift from the Deadliest Toxin, Lining Zhu

Traducido por Maia Jackson

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AFUERA DE LA PUERTA DE SCROOGE- NOCHEBUENA

¡Toc! ¡Toc! Scrooge contesta la puerta.

CARTERO:  (animado) Tiene un regalo.

EL SEÑOR SCROOGE: (molesto) ¿De quién es?

CARTERO: (tranquilo) Neurotoxina.

El señor Scrooge frunce el ceño. Le da vuelta a la caja. La etiqueta dice:

¿ESTÁS TENIENDO UNA NAVIDAD TRISTE? ¿ARRUGAS EN TU CARA? AQUÍ HAY UN REGALO DE NAVIDAD PARA TÍ— ¡NEUROTOXINA BOTULÍNICA!

El señor Scrooge se detiene.

Querido lector, ¡tú también debiste haber pausado! ¿Llamando a la neurotoxina botulínica un regalo? ¿No es esa la toxina más mortal jamás descubierta? Acertaste perfectamente.

El centro para el control y prevención de enfermedades de EE.UU. registra a la toxina botulínica como un agente de armas biológicas de Categoría A, junto al ántrax y la plaga. Su uso como una arma biológica por criminales de guerra y terroristas ha sido reconocido como uno de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad. En la segunda guerra mundial, el grupo japonés de armas biológicas, conocido como la Unidad 731, envenenó horriblemente a prisioneros con neurotoxinas durante sus experimentos biomédicos en sus instalaciones en la Manchuria (China). Después de la guerra del golfo de 1991, Irak admitió haber producido 19,000 litros de toxina botulínica concentrada. Se estima que si se inhalara este volumen, sería suficiente para acabar con toda la raza humana tres veces.

¿Qué es la toxina botulínica y qué la hace tan mortal?

La toxina botulínica no es una sustancia sintetizada por el hombre. Quizás nos sorprenda aprender que es producida naturalmente por una bacteria, llamada Clostridium botulinum, cuyas esporas pueden ser encontradas por todas partes: en el bosque, a lo largo de la costa, ¡en cualquier sitio! Estas esporas normalmente son inofensivas. Pero después de que maduran en condiciones con bajo contenido de oxígeno, producen la toxina botulínica– y eso es un problema.

La toxina botulínica ejerce sus efectos destruyendo las proteínas que son esenciales para el funcionamiento correcto de los nervios. Más específicamente, la toxina botulínica compromete a los nervios que utilizan el neurotransmisor acetilcolina. Este es el neurotransmisor que las neuronas motoras liberan en las sinapsis especializadas llamadas uniones neuromusculares para activar a los músculos. Cuando la toxina botulínica se acopla a las neuronas colinérgicas, es absorbida por un proceso llamado endocitosis. Una vez dentro de la célula, la toxina botulínica desbarata los componentes del complejo de SNARE, así impidiendo que la célula libere el neurotransmisor. Sin la liberación de acetilcolina, no hay una señal para contraer los músculos. Esto produce a una enfermedad conocida como botulismo, cuyos síntomas incluyen debilidad muscular, párpados caídos, parálisis, y eventualmente insuficiencia respiratoria.

En 1820, un doctor alemán llamado Justinus Kerner describió lo que hoy conocemos como botulismo después de que un número de personas que habían comido una salchicha a medio cocinar se enfermaran. Él simplemente lo llamó «veneno de salchicha,» pero más tarde, en 1895, una tragedia similar ocurrió después de que algunas personas comieran jamón vencido. Esta vez, un bacteriólogo, el Profesor Emile Pierre van Ermengem, identificó el patógeno, y lo nombró en honor a la palabra en latín para salchicha, botolus. En estos casos, el botulismo — la enfermedad neuroparalítica causada por la neurotoxina producida por el Clostridium botulinum — fue transmitido por alimentos. Una vez dentro del cuerpo, las bacterias se desarrollan en los intestinos y producen la neurotoxina, lo que ocasiona el botulismo.

Una nota importante sobre el botulismo es que los pacientes afectados quedan paralizados pero conscientes. Sus habilidades mentales permanecen intactas, pero sus músculos dejan de funcionar… una verdadera pesadilla.

¿Hay una cura para el botulismo?

“… la toxina botulínica no es “malvada” del todo, e incluso podría ser muy beneficiosa.”

La toxina botulínica empieza a interrumpir la función neuronal en cualquier momento desde el segundo al quinto día, y sus efectos son irreversibles. Afortunadamente, las neuronas forman activamente nuevas sinapsis sobre el músculo, ¡así que hay esperanza! El proceso de formación de nuevas conexiones sinápticas es muy lento y típicamente les toma a los pacientes entre dos a tres meses para recuperar el control motor. Frecuentemente, los pacientes necesitan instalaciones especializadas para ayudarlos a respirar hasta que los efectos de la neurotoxina se reduzcan considerablemente.

Una manera de tratar el botulismo es inyectar la antitoxina botulínica. El tratamiento de la antitoxina es mucho más eficiente y efectivo cuando se administra sin demora. Sin embargo, el diagnóstico del botulismo es un proceso lento y complicado, y muchas veces se diagnostican incorrectamente otras enfermedades del sistema nervioso antes de que el botulismo sea diagnosticado correctamente.

¿Por qué no acabamos con el Clostridium botulinum?

Resulta que la toxina botulínica no es “malvada” del todo, e incluso podría ser muy beneficiosa.

A los inicios de la década de 1970, el Dr. Alan B. Scott estudió el medicamento antiguamente llamado Oculinum, por sus efectos para tratar el trastorno de los ojos cruzados. La FDA aprobó su uso médico en 1989. En 1991, Allergan compró Oculinum y cambió su nombre a Bótox, con el propósito de dirigirse al mercado del 4% de la población estadounidense que sufre de ojos cruzados. Luego, en 1998, Allergan observó el potencial del Bótox en suavizar las arrugas y decidió investigarlo. Y solo cuatro años después, la FDA dio luz verde al uso del Bótox para la reducción de arrugas. Las ventas de Allergan aumentaron casi 30 veces. En 2013, la FDA aprobó su uso para tratar la vejiga hiperactiva.

En 2000, un cirujano cosmético de Beverly Hills descubrió que los pacientes a quién les dio Bótox reportaban menos dolores de cabeza. A raíz de esto, se exploró el potencial del Bótox para tratar migrañas. En los EE.UU., a los médicos se les permite recetar fármacos aprobados por la FDA para usos «fuera de lo indicado», si los beneficios potenciales son superiores a los riesgos. Con ese fin, el Bótox ha sido usado para tratar más de 793 condiciones médicas aparte de suavizar las arrugas, incluyendo las migrañas crónicas, la sudoración excesiva en las axilas, la eyaculación precoz y los espasmos severos en el cuello. Actualmente, Allergan tiene ensayos clínicos en curso para el Bótox como tratamiento posible para la depresión.

A muchos médicos les encanta usar el Bótox fuera de lo indicado. Allergan, sin duda, es el líder y defensor primario de la exploración de los beneficios potenciales que el Bótox puede brindar a los pacientes. Como el ayudante ingenioso de papa Noel, esta compañía farmacéutica sigue envolviendo regalos de la toxina más peligrosa e informándole al mundo de sus nuevos hallazgos sorprendentes.

¿Es el Bótox realmente el medicamento milagroso que trata todo tipo de dolencias? Esperemos y veamos.

Bien, y ahora, ¿qué consejo le damos al Señor Scrooge? ¿Cambiar sonrisas paralizadas por una cara sin arrugas? ¿Tomarlo como una pastilla para que pueda disfrutar de la Navidad? ¿O ignorar el regalo?

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Escrito por Lining Zhu
Ilustrado por Jooyeun Lee
Traducido por Maia Jackson

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Referencias

Arnon, S. S., Schechter, R., Inglesby, T. V., Henderson, D. A., Bartlett, J. G., Ascher, M. S., … & Lillibridge, S. (2001). Botulinum toxin as a biological weapon: medical and public health management. Jama, 285(8), 1059-1070.

Nigam, P. K., & Nigam, A. (2010). Botulinum toxin. Indian journal of dermatology, 55(1), 8.

Sifferlin, Alexandra. “Botox: The Drug That’s Treating Everything.” TIME. January 2017: 38-44. Print.

Mukherjee, Sy. “Why Allergan Thinks Botox Can Treat Depression.” Depression: Botox from Allergan Tested As Treatment | Fortune.com. Fortune, 06 Apr. 2017. Web. 01 July 2017.


Autora

Lining Zhu

Lining obtuvo su Ph.D. de la universidad de Clemson, donde estudió la inmunoterapia basada en las células asesinas naturales. Ella también estableció un modelo en ratones recapitulando el Sarcoma de Kaposi durante su tiempo trabajando en la Universidad del Sur de California. Su investigación actual en el City of Hope se enfoca en el desarrollo de biosensores ultrasensibles para la detección de toxinas botulínicas. Al margen del laboratorio, ella sirve como la vicepresidente de comunicaciones de la Asociación para Mujeres en la Ciencia de los condados de Los Ángeles y Ventura. Ella está obsesionada con dar discursos en el club de Toastmasters y le encanta explorar la naturaleza en los parques nacionales.

Author

  • Lining Zhu

    Lining obtuvo su PhD en la Universidad de Clemson donde estudió immunoterapias con linfocitos NK. También estableció un modelo de ratón para el sarcoma de Kaposi mientras trabajaba en la University of Southern California. Su investigación actual en la City of Hope se centra en desarrollar biosensores ultra-sensitivos para detectar toxinas botulínicas (botox). Fuera del laboratorio, es la Vice Presidenta de Comunicaciones en la Asociación de Mujeres por la Ciencia en Los Angeles / Ventura County. Le encanta dar discursos en Toastmasters y le apasiona explorar la naturaleza en los parques naturales.

Lining Zhu

Lining obtuvo su PhD en la Universidad de Clemson donde estudió immunoterapias con linfocitos NK. También estableció un modelo de ratón para el sarcoma de Kaposi mientras trabajaba en la University of Southern California. Su investigación actual en la City of Hope se centra en desarrollar biosensores ultra-sensitivos para detectar toxinas botulínicas (botox). Fuera del laboratorio, es la Vice Presidenta de Comunicaciones en la Asociación de Mujeres por la Ciencia en Los Angeles / Ventura County. Le encanta dar discursos en Toastmasters y le apasiona explorar la naturaleza en los parques naturales.