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Diálogos en la musicoterapia y la neurociencia social: Un enfoque interdisciplinario del progreso clínico

Artículo original: Dialogues in Music Therapy and Social Neuroscience: An Interdisciplinary Approach to Clinical Progress, Filippo Pasqualitto

Traducido por Ángela Conejo-Zamora

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En su libro “Musicophilia: Tales of Music and the Brain” (Musicofilia: relatos de la música y el cerebro), el neurólogo Oliver Sacks afirmó que la música puede “calmarnos, animarnos, consolarnos, emocionarnos o servir para organizar y sincronizarnos en el trabajo o el juego; puede ser especialmente poderosa y tener un gran potencial terapéutico para pacientes con una variedad de afecciones neurológicas.”

Nuestra relación con la música comienza en el vientre materno: En el último trimestre de la vida fetal, los bebés pueden escuchar sonidos externos, incluidos estímulos musicales. Una vez nacidos, responderán de manera diferente a esos sonidos familiares en comparación con los nuevos. Por ejemplo, en investigaciones de aprendizaje auditivo prenatal mediante la electroencefalografía, la exposición prenatal extensiva a una melodía indujo cambios en la señal neural del recién nacido que duró varios meses, y que además se correlacionó con la cantidad de exposición prenatal. Esto implica una memoria de elementos distintivos de bajo nivel que constituyen el habla y la música que pueden formar la base del aprendizaje del idioma en los primeros años de vida. De hecho, se ha demostrado que la exposición prenatal a la música induce efectos fisiológicos y neurales a largo plazo (Partanen et al., 2013).

La música ha sido un estímulo relevante para nuestra especie durante mucho tiempo (Cross, 2001) y hay mucha evidencia sobre el efecto beneficioso de la música en el bienestar (para un repaso general, ver: Chanda & Levitin, 2013). Por ejemplo, Menon & Levitin (2005) investigaron los correlatos neurales del placer musical, mostrando una mayor activación en una red de áreas, incluidos el núcleo acuminado, el área tegmental ventral, el hipotálamo y la corteza orbitofrontal, cuando los participantes escuchaban música clásica en comparación con elementos musicales desorganizados. Los autores sugirieron que la sensación de recompensa sentida después de escuchar música depende de redes neurales similares a las usadas por otros estímulos de refuerzo porque se sabe que estas estructuras cerebrales son parte de un sistema de recompensa cerebral que está involucrado en el procesamiento del placer y las emociones con valencia positiva (Berridge y Kringelbach, 2015).

“El poder emocional de la música y su trascendente efecto en el cerebro sugiere que puede ser empleada como una herramienta terapéutica para sondear la base neural de los trastornos psiquiátricos.”

El poder emocional de la música y su trascendente efecto en el cerebro sugiere que puede ser empleada como una herramienta terapéutica para sondear las bases neurales de los trastornos psiquiátricos. En las últimas dos décadas, la musicoterapia ha sido gradualmente reconocida como una opción práctica para el tratamiento de varias enfermedades neuropsiquiátricas complejas, como la esquizofrenia, la demencia, el trastorno del espectro autista, la ansiedad, la depresión y la enfermedad de Parkinson (Mossler et al., 2011; Vink y otros, 2003; Gold y otros, 2006; Bradt y Dileo, 2009; Maratos y otros, 2008; de Dreu et al., 2012).

La musicoterapia delinea el uso clínico de intervenciones musicales para lograr objetivos individualizados dentro de un entorno terapéutico. También se ha definido como una terapia psicológica que tiene como objetivo crear una relación interpersonal entre el cliente y el terapeuta para aliviar síntomas y fijar cambios positivos (para un repaso general, ver Witusik et al., 2019). El trastorno depresivo mayor es la condición médica más estudiada en el contexto de la musicoterapia (Maratos, 2011), cuya efectividad fue demostrada, a través de un ensayo controlado y aleatorizado, por Erkkilä y colegas (2011).

“La posibilidad de analizar las actividades acopladas de dos o más regiones cerebrales de diferentes cerebros representa una oportunidad destacable para el avance del conocimiento sobre las interacciones sociales y terapéuticas que involucran estímulos musicales.”

Los métodos neurocientíficos, como la resonancia magnética funcional y la electroencefalografía, ofrecen formas emocionantes y no invasivas de examinar los efectos fisiológicos de las intervenciones de musicoterapia. Un estudio de electroencefalografía reveló cómo un programa de rehabilitación de musicoterapia mejoró la motricidad fina y gruesa en pacientes con accidentes cerebrovasculares (Altenmüller et al., 2009). Los autores encontraron que el mejoramiento de la motricidad iba acompañado de una mayor comunicación cerebral interregional y una mayor actividad cerebral en las áreas motoras (Altenmüller et al., 2009). Recientemente, la actividad cerebral de una pareja que interactuaba durante una intervención terapéutica musical se midió a través del hiperescaneo electroencefalográfico (Fachner et al., 2019), que es una metodología relativamente nueva para estudiar las bases neurales de las interacciones sociales. La técnica de hiperescaneo nos permite medir la actividad cerebral (ya sea a través de la electroencefalografía o la resonancia magnética funcional) de dos o más individuos simultáneamente (Ayrolles et al., 2020). La posibilidad de analizar las actividades acopladas de dos o más regiones cerebrales de diferentes cerebros representa una oportunidad destacable para el avance del conocimiento sobre las interacciones sociales y terapéuticas que involucran estímulos musicales. Fachner y sus colegas (2019) hicieron que un cliente, un terapeuta y dos individuos externos calificaran diferentes momentos en una sesión de terapia por nivel de importancia y relevancia emocional. Al combinar estos datos audiovisuales detallados con el hiperescaneo electroencefalográfico acoplado, mostraron que la actividad electroencefalográfica del terapeuta y del cliente estaba sincronizada en la parte frontal del cerebro durante los momentos emotivos relevantes en comparación con los momentos sin interés. La implementación de esta metodología ofrece una gran oportunidad para estudiar relaciones terapéuticas auténticas y explorar los mecanismos neurales subyacentes a las interacciones terapéuticas.

En conjunto, la evidencia ilustra cómo la musicoterapia y la neurociencia pueden apoyarse mutuamente. Décadas de investigación han demostrado que la metodología neurocientífica puede proporcionar información sobre las interacciones y los eventos sociales de los individuos, incluidas las mediciones precisas y temporalmente relevantes de los procesos cognitivos en curso. El enlazamiento con medidas conductuales, fisiológicas o de cuestionario proporciona un medio más poderoso para investigar los mecanismos neurales subyacentes a los procesos terapéuticos.

Un desafío experimental crucial y persistente para el campo de la investigación de la musicoterapia es crear condiciones dinámicas para el estudio del impacto terapéutico de la música en entornos clínicos sin sacrificar las condiciones de laboratorio bien controladas. En otras palabras, la investigación en el campo de la musicoterapia debe tener en cuenta un enfoque neurocientífico social y en tiempo real (Schilbach et al., 2013) que permita el estudio de relaciones terapéuticas auténticas.

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Escrito por Filippo Pasqualitto
Editado por Zoe Dobler, Sean Noah y Desislava Nesheva
Ilustrado por Sumana Shrestha
Traducido por Ángela Conejo-Zamora

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Referencias

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Author

  • Filippo Pasqualitto

    Filippo is a PhD student at the Cambridge Institute for Music Therapy Research (CIMTR) and his PhD project aims to investigate the neural dynamics underlying the individual therapeutic relationship by monitoring client-therapist brain activity through EEG Hyperscanning. He is also investigating whether a music-based intervention within a Community Substance Misuse Treatment Service (CSMTS) has positive effects on depressive and anxiety symptoms, cravings and perceived therapeutic alliance as assessed by subjective psychometric measures and objective resting-state EEG biomarkers.

Filippo Pasqualitto

Filippo is a PhD student at the Cambridge Institute for Music Therapy Research (CIMTR) and his PhD project aims to investigate the neural dynamics underlying the individual therapeutic relationship by monitoring client-therapist brain activity through EEG Hyperscanning. He is also investigating whether a music-based intervention within a Community Substance Misuse Treatment Service (CSMTS) has positive effects on depressive and anxiety symptoms, cravings and perceived therapeutic alliance as assessed by subjective psychometric measures and objective resting-state EEG biomarkers.