Knowing Neurons
¿Sabías que…?Fundamentos del cerebroNeurociencia-ficción

La vida y los tiempos del neuromito del 10%

Artículo original: The Life and Times of the 10% Neuromyth, Gabrielle Torre

Traducido por Aurora Nieves

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¿Qué porcentaje del cerebro usamos en cada instante?

La respuesta dada por la ciencia ficción sería el «10%». Y si hemos visto suficiente ciencia ficción de la mala, pensaríamos que utilizar el 100% del cerebro desbloquearía todas sus capacidades intelectuales y cognitivas. ¿Einstein aprendió a usar el 100% de su cerebro, verdad?

“Exploremos el viejo mito de que solo se usa el 10% del cerebro.”

No. Tan erróneo e ilustre es el «neuromito del 10%» (que solo se usa el 10% del cerebro), que tiene su propia página en Wikipedia.

Y sin embargo, el mito no muere. Una encuesta sugiere que el 65% de las personas siguen empecinadas en la idea de que sólo utilizan el 10% de su cerebro. ¿Por qué?

Me acordé del mito del 10% mientras veía la serie de televisión Black Mirror (“Espejo Negro” en español). Esta serie, creada por el escritor satírico inglés Charlie Brooker, explora horrores tecnológicos a través de unos episodios independientes que a menudo se conforman a tramas neurocéntricas. Episodios pasados han explorado matices de cómo sería tener una tecnología para leer la mente o incluso implantes para poder grabar (y reproducir) cada uno de nuestros recuerdos.

El más reciente episodio, Black Museum (“Museo Negro” en español), sigue a un médico fracasado que crea y vende neurotecnología que hace que sus pacientes entren en vórtices de adicción al dolor y consciencia encarnada. Estos son argumentos científicos especulativos aceptables hasta que el médico cita una versión del neuromito del 10% para explicar cómo funciona su neurotecnología: «Inclusive en el mejor de los casos, nosotros solo usamos el 40% de nuestra capacidad mental». Es decir, según el programa, que dejamos el 60% de la capacidad mental sin utilizar.

Esto lo dice el mismo programa que hábilmente ha utilizado datos neurocientíficos correctamente para permitirnos reflexionar sobre las interacciones de la ciencia con la tecnología humana. Para un programa científicamente ameno, la muletilla del mito del 10% parecía tan superficial, tan discordante, tan atroz, que me pregunté: ¿Qué nos cautiva tanto del mito del 10%? Y, ¿cómo es que el mito sigue entrometiéndose en la ciencia ficción?

Exploremos el viejo mito de que solo se usa el 10% del cerebro.

¿Quién empezó el mito del 10%?

El Dr. Barry Beyerstein, reportando para Scientific American, se ha aventurado a entender el mito del 10%. Él reportó que no existe un origen único del mito, aunque algunos han apuntado al periodista Lowell Thomas como una posibilidad. En su introducción al libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, escrito por Dale Carnegie en 1937, Thomas citó incorrectamente al filósofo William James, quien en el siglo XIX afirmó que la mayoría de los seres humanos sólo desarrollan el 10% de su «capacidad mental latente». Que comience el fanatismo.

“Es decir que la idea de que sólo utilizamos el “10% del cerebro” podría derivarse de hallazgos científicos sobre regiones especializadas del cerebro, que se sabe que se activan intensamente durante tareas específicas.”

Una respuesta más amplia podría incluir las imágenes umbralizadas -aquellas con zonas brillantes y coloridas- publicadas en trabajos que utilizan métodos de neuroimagen en humanos, como la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética funcional. Estas imágenes, aunque cruciales para la investigación, desgraciadamente han fomentado estos mitos. Las primeras imágenes de resonancia magnética funcional del cerebro entusiasmaron a la gente, pues ahora podían observar la actividad del cerebro humano. Las manchas brillantes destacaban las distintas regiones del cerebro que estaban metabólicamente activas, haciendo que los titulares dijeran: «¡Nuestro cerebro se ilumina durante esta tarea!».

Declaraciones sensacionalistas como ésta, que hacen afirmaciones imprecisas sobre el consumo de energía del cerebro, probablemente han contribuido a engendrar el concepto erróneo de que solo pequeños porcentajes del cerebro están activos en un momento dado. Lo que un escáner cerebral y un mal titular no pueden explicar, es que las manchas brillantes están activas en relación a otras áreas del cerebro y son específicas a una tarea. El resto del cerebro está activo, solo que no tanto como las regiones del cerebro que “se iluminan”. Es decir que la idea de que sólo utilizamos el “10% del cerebro” podría derivarse de hallazgos científicos sobre regiones especializadas del cerebro, que se sabe que se activan intensamente durante tareas específicas.

¿Dónde más hemos encontrado el mito del 10%?

El Dr. Beyerstein también observó que el mito apareció por primera vez en la cultura popular en los años 80, en películas como El vuelo del navegante, que presenta a un protagonista capaz de memorizar nueva información sobre una galaxia porque los científicos desbloquearon el 90% de su cerebro. El mito volvió a surgir en el año 2000, al parecer cuando las películas de ciencia ficción se alejaron del espacio para adentrarse en el cuerpo humano. Primero la exitosa serie de televisión Héroes recurría al potencial desbloqueado del cerebro para describir las habilidades sobrehumanas de sus personajes. Luego, en el 2011 en la película Sin límites (que tuvo su propia y breve serie de televisión) protagonizada por Bradley Cooper haciendo el papel de un escritor cuyas habilidades mentales y físicas se disparaban tras ser potenciadas por una droga parecida al Adderall. Esta droga según sugería la película, le permitía usar más del 20% de su cerebro. Finalmente en el 2014, la película de Luc Besson, Lucy, presentaba a Scarlett Johansson como una mujer que adquiere habilidades psicoquinéticas después de que una droga supuestamente desbloqueara ese 90% de su corteza cerebral que normalmente está inactiva.

Incluso han aparecido interpretaciones más sutiles del mito en comedias, como Seinfeld (1996) y Los Simpsons (1998). Películas como Origen (2010) también han contemplado la idea de desbloquear el potencial cerebral para contar una historia. En resumen, son muchos los personajes ficticios que utilizan el 100% de su cerebro.

Pero el argumento es siempre el mismo. Cada historia presenta un personaje cuyas capacidades cognitivas aumentan, casi de forma inhumana, cuando usa el cerebro aún más. Pero, esto nunca ocurre sin conllevar un gran costo, pero hablaremos de ello más adelante.

¿Qué pasaría si usáramos el 100% de nuestro cerebro?

Esta pregunta es difícil de responder, porque el concepto de que el uso del cerebro puede ser medido en porcentajes exactos no hace sentido con la realidad que nos muestra la biología. Sin embargo, aquí tenemos algunas interpretaciones basadas en la biología real.

¿Una interpretación? Una convulsión.

Las crisis epilépticas se definen por una actividad neuronal excesiva y sincrónica. Si nosotros quisiéramos utilizar el 100% de nuestro cerebro, y estimular cada una de sus 100.000 millones de neuronas al máximo de su capacidad; esto daría lugar a una experiencia física probablemente letal. Esperar una actividad excitatoria sincrónica de toda la corteza cerebral es en cierto modo parecido a una convulsión tonicoclónica, también conocida como una convulsión de gran mal. Este es el tipo más grave de convulsión, y llevaría a una pérdida de la consciencia y a que se presenten contracciones musculares muy fuertes; no al desbloqueo de habilidades sobrehumanas.


“Pero, ¿y si nuestro cerebro ya está siempre activo?”

Pero, ¿y si nuestro cerebro ya está siempre activo? Esto nos lleva a otra manera de interpretar la actividad cerebral que se remonta a la neuroimagenología.

Nuevos métodos de producir imágenes del cerebro sugieren que paradójicamente existen algunas partes del cerebro que están activas en estado basal o de reposo. Las regiones del cerebro que se encuentran más activas y sincronizadas durante los periodos de descanso que durante la ejecución de una tarea, son llamadas la red neuronal por defecto (DMN, por sus siglas en inglés). La DMN consiste en regiones halladas en la corteza prefrontal ventromedial y la corteza cingulada posterior, que creemos muestran una mayor actividad precisamente cuando están en reposo o durante estados «sin tarea» como la divagación mental o la meditación informal. Esta observación sobre la DMN no significa que el cerebro esté activo al 100%, pero sí sugiere que gran parte del cerebro siempre tiene algún nivel de actividad, contrario a lo que podría suponer el mito del 10%.

Algunos estudios han sugerido que la actividad atípica de la DMN podría estar relacionada con trastornos clínicos, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y la depresión. También se ha planteado la hipótesis de que la actividad de la DMN está relacionada con funciones cognitivas superiores, como las que aparecen en Sin límites y Black Mirror. Tal vez nuestro cerebro ya está optimizado.

¿Por qué perpetuamos este mito?

Las metáforas pueden ayudar a esclarecer ideas complejas. Pero a veces pueden camuflar la verdad detrás de un concepto, y la ciencia no está exenta de la insensatez de las metáforas.

De cierto modo, el mito de que utilizamos el 10% de nuestro cerebro se basa en la metáfora de que la unidad central de procesamiento (CPU, por sus siglas en inglés) es el cerebro de un ordenador (computador) y, a la inversa, que nuestro cerebro es la CPU del cuerpo humano.

“A todos nos gustaría tener más espacio, más capacidad de almacenamiento, para dedicárselo a tareas cognitivas.”

Estas metáforas también nos permiten imaginar que los mismos gráficos que vemos en las pantallas de nuestros ordenadores, gráficos que miden el almacenamiento y la memoria, son aplicables al cerebro humano. Nos consuela saber que nuestros aparatos tienen un potencial sin usar, y que aún les queda un 90% de almacenamiento disponible, así que es fácil entender por qué este mismo concepto también puede ser confortante cuando consideramos la capacidad de nuestro cerebro. A todos nos gustaría tener más espacio, más capacidad de almacenamiento, para dedicárselo a tareas cognitivas.

Esto nos lleva a otra razón por la cual los medios de comunicación perpetúan este neuromito: simple ilusión.

Nos gusta pensar que podríamos ser mejores de lo que somos en este momento. Nos gusta pensar que poseemos algún poder aún por explotar. El potencial humano es lucrativo en nuestra sociedad más allá de la ciencia ficción, y la realización del potencial humano fue inclusive una meta de movimientos culturales. Hoy en día los «potenciadores cerebrales» se anuncian como caramelos en la televisión y las revistas. Como ha dicho el neurocientífico David Eagleman, el neuromito del 10% es el “equivalente neuronal a que Peter Parker se convierta en el hombre araña.” Perpetuar el mito de que nuestros cerebros nunca se usan al máximo es la iteración de una metáfora que alimenta nuestras ilusiones; pero al hacerlo, nos alejamos de comprender nuestra neurobiología plenamente.

¿Qué nos espera con este neuromito?

Curiosamente, las críticas del episodio de Black Mirror en cuestión son abrumadoramente negativas en comparación con los elogios habituales de la serie. Más aun, las criticas dan a entender que el público ya está cansado de la misma pregunta: ¿qué ocurre si utilizamos más del 10% de nuestro cerebro? Gracias al uso excesivo del mito del 10%, el público no necesita esforzarse mucho para concluir que cualquier personaje que desbloquee el 100% de su cerebro acabará muy mal. Pueda que las implicaciones del mito del 10% ya no hagan reflexionar al público porque estamos aprendiendo hasta qué punto la propia cuestión carece de veracidad biológica.

Hay muchas preguntas más interesantes para explorar. Esperemos que la ciencia ficción las encuentre pronto.

¿Cuáles son tus neuromitos menos favoritos? Responde abajo en los comentarios!

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Escrito por Gabrielle Torre
Ilustrado por Kayleen Schreiber
Traducido por Aurora Nieves

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Author

  • Gabrielle Torre

    Gabrielle-Ann Torre es una estudiante de doctorado en la Universidad de Georgetown y estudia los correlatos neuronales de leer, Cuociente Intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) y el estado socioeconómico. Generalmente, esta interesada en usar métodos de neuroimagen para hacer preguntas sobre los comportamientos y habilidades cognitivos de los seres humanos. Previamente, ella estudiaba la relación entre el cerebro y comportamiento de gente envejeciendo saludablemente en la Universidad de Arizona, donde desarrollo un amor hacia la literatura y la escritura creativa. Aún le gusta leer y escribir al igual que la música en vivo, estudios sobre el genero y comer.

Gabrielle Torre

Gabrielle-Ann Torre es una estudiante de doctorado en la Universidad de Georgetown y estudia los correlatos neuronales de leer, Cuociente Intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) y el estado socioeconómico. Generalmente, esta interesada en usar métodos de neuroimagen para hacer preguntas sobre los comportamientos y habilidades cognitivos de los seres humanos. Previamente, ella estudiaba la relación entre el cerebro y comportamiento de gente envejeciendo saludablemente en la Universidad de Arizona, donde desarrollo un amor hacia la literatura y la escritura creativa. Aún le gusta leer y escribir al igual que la música en vivo, estudios sobre el genero y comer.