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La relación mortífera entre la política de armas de fuego y el desarrollo del cerebro

Artículo original: The fatal relationship between firearm policy and brain development, Vincent Medina

Traducido por Ángela Conejo-Zamora

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Las muertes por armas de fuego en los Estados Unidos superan con creces las de cualquier otro país desarrollado del mundo (Sam & Rupp, 2022). Esto ha provocado frecuentes discusiones sobre cambios en las medidas públicas. Gran parte del diálogo en lo que se refiere a la psicología se ha centrado en las enfermedades mentales, ya que es relativamente fácil para las personas con enfermedades mentales graves someterse a una verificacion de antecedentes y comprar armas legalmente en los Estados Unidos (Philpott-Jones, 2018). Los llamamientos para limitar el acceso a las armas de fuego para aquellos con problemas mentales son ciertamente de gran importancia. Sin embargo, tal vez también sea necesario discutir cómo la política de armas de fuego se debería ligar con el desarrollo natural del cerebro humano. La ley federal establece que la edad mínima para comprar armas de fuego es de 18 años. Según Everytown Research & Policy (2022), catorce estados han incrementado la edad mínima a 21 años para las pistolas específicamente, y menos de la mitad de los cincuenta estados han aumentado la edad para las armas de forma generalizada. En cualquier caso, todos los requisitos de edad anteriores son inadecuados dado que el cerebro experimenta cambios dramáticos, también conocidos como la adolescencia, hasta la edad de 24 años. La falta de un control cognitivo adecuado tiene consecuencias nefastas cuando se combina con armas de fuego, por lo que la edad mínima para el uso civil de armas de fuego debería elevarse al menos a los 25 años.

“… El desarrollo del cerebro no termina hasta la edad de 24 años, particularmente en la corteza prefrontal.”

Según la Organización Mundial de la Salud (2022), la adolescencia es el rango de edad entre los 10 y los 19 años. Sin embargo, los investigadores que estudian el desarrollo humano lo han definido como el rango de edad entre los 10 y los 24 años (Arain et al., 2013; Berman y otros, 2009; Sawyer et al., 2018) si se tiene en cuenta la cronología de los cambios cerebrales estructurales. Es decir, el desarrollo del cerebro no termina hasta la edad de 24 años, particularmente en la corteza prefrontal (Casey et al., 2008). La corteza prefrontal es una de las regiones cerebrales responsables de la función ejecutiva, que consiste en una serie de habilidades importantes involucradas con el control cognitivo. Ejemplos de tales habilidades incluyen inhibir las acciones propias, sopesar las consecuencias del comportamiento, ejercer el autocontrol y desarrollar en el pensamiento a largo plazo (Fuster, 2019; Steinberg, 2005).

Los estudios de neuroimagen han demostrado que el sistema límbico (un grupo de estructuras que incluyen la amígdala, el hipocampo y el hipotálamo, y que están principalmente involucradas con la regulación emocional) es utilizado más que la corteza prefrontal por los adolescentes debido a un desfase en su maduración: durante la adolescencia, la corteza prefrontal todavía se está desarrollando mientras que el sistema límbico ya ha madurado (Arain, 2013; Giedd, 2015). El depender más del sistema límbico «emocional» que de la corteza prefrontal «lógica» puede explicar por qué las personas menores de 25 años tienden a comportarse de formas que personas mayores considerarían inapropiadas o peligrosas (Arain et al., 2013; Giedd, 2015). Este desfase en la maduración concuerda con el hecho que los autores de los tiroteos en masa más mortíferos de la historia reciente tienen edades entre los 18 y 24 años (Cha et al., 2022). Tomemos, por ejemplo, a las personas responsables por los incidentes en la Escuela Primaria Robb (18 años), la Escuela Secundaria Stoneman Douglas (19 años), la Escuela Primaria Sandy Hook (20 años) y Virginia Tech (23 años). Para decirlo claramente, el rango de edad entre los 18 y 24 años es crítico pues las personas pueden acceder legalmente a las armas de fuego en los Estados Unidos, pero todavía son más susceptibles que un adulto promedio a ceder a emociones negativas (como por ejemplo, la ira o la desesperación) mientras su capacidad de control cognitivo termina de madurar. Si se tiene en cuenta esto, los legisladores federales deben ajustar la edad mínima para comprar armas a 25 años.


“Este desfase en la maduración concuerda con el hecho que los autores de los tiroteos en masa más mortíferos de la historia reciente tienen edades entre los 18 y 24 años.”

Algunas naciones no establecen la edad mínima para la posesión de armas a 25 años, pero sí combinan sus requisitos de una edad mínima de 18 años con condiciones diferentes y más estrictas (López, 2018). Canadá requiere licencias que deben renovarse cada cinco años, así como cursos de seguridad, referencias personales de terceros y garantías de un almacenamiento seguro del arma para evitar su robo o uso no autorizado. El Reino Unido requiere licencias que deben renovarse cada cinco años, una «buena razón» para la compra aparte de la autodefensa, y en general prohíbe las pistolas y armas de fuego de uso militar. Japón, que tiene algunas de las restricciones de armas de fuego más estrictas del mundo, requiere una licencia rigurosa (que incluye una evaluación de salud mental, un examen físico, un examen escrito y una prueba de drogas) que debe renovarse cada tres años, un permiso separado para la compra de municiones, la documentación del lugar de almacenamiento del arma al que se le permiten inspecciones aleatorias por parte de las autoridades, una inspección anual del arma por parte de las autoridades y un acuerdo para entregarle el arma a las autoridades en el caso de algún incidente público ajeno, además de tener una prohibición general de pistolas.

Si bien no hay ningún ejemplo de otros países que establezcan la edad mínima a los 25 años, está claro que las políticas más restrictivas están asociadas con un menor número de vidas perdidas por homicidios con armas de fuego. Aunque la adopción de políticas nacionales adicionales es ciertamente una estrategia y abordar temas en el campo de la psicología clínica (es decir, la detección y el tratamiento de enfermedades mentales, en lo que respecta el acceso a las armas de fuego) es ciertamente otra, imponer una edad mínima más estricta guiada por la literatura del desarrollo cerebral podría salvar muchas vidas en los Estados Unidos en particular. Esto se debe a que aproximadamente el 30% de todos los tiroteos masivos en el país desde 1982 han sido perpetrados por personas menores de 25 años (Follman et al., 2022). Esto cobra más urgencia cuando se combina con el hecho de que los tiroteos masivos más mortíferos de la historia reciente también han sido llevados a cabo por personas menores de 25 años (Cha et al., 2022). Teniendo en cuenta todo lo antedicho, una nueva política que aumente el requisito de edad mínima a 25 años en los Estados Unidos debería tener un gran impacto preventivo para el futuro.

Teniendo en cuenta todo lo antedicho, una nueva política que aumente el requisito de edad mínima a 25 años en los Estados Unidos debería tener un gran impacto preventivo para el futuro.

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Escrito por Vincent Medina
Editado por Lauren Wagner y Carolyn Amir
Ilustrado por Kayla Lim
Traducido por Ángela Conejo-Zamora

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Referencias

Arain, M., Haque, M., Johal, L., Mathur, P., Nel, W., Rais, A., … & Sharma, S. (2013). Maturation of the adolescent brain. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 9, 449.

Berman, S. M., Brown, K., Dittus, P., Ferdon, C. D., Gavin, L. E., Harrier, S., … & Weinstock, H. (2009). Sexual and reproductive health of persons aged 10-24 years—United States, 2002-2007.

Casey, B. J., Getz, S., & Galvan, A. (2008). The adolescent brain. Developmental Review, 28(1), 62-77.

Cha, A. E., Hoyer, M., Meko, T,. (2022). Young Men, Guns and the Prefrontal Cortex. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com/health/2022/06/03/why-so-many-mass-shooters-young-angry-men/

Everytown Research & Policy. (2022). Has the State Raised the Minimum Age for Purchasing Firearms? https://everytownresearch.org/rankings/law/minimum-age-to-purchase/

Follman, M., Aronsen, G., & Pan, D. (2022). US Mass Shootings, 1982–2022: Data From Mother Jones’ Investigation. Mother Jones. https://www.motherjones.com/politics/2012/12/mass-shootings-mother-jones-full-data/

Fuster, J. M. (2019). The prefrontal cortex in the neurology clinic. Handbook of Clinical Neurology, 163, 3-15.

Giedd, J. N. (2015). The amazing teen brain. Scientific American, 312(6), 32-37.

Goldstick, J. E., Cunningham, R. M., & Carter, P. M. (2022). Current causes of death in children and adolescents in the United States. New England Journal of Medicine, 386(20), 1955-1956.

Lopez, G. (2018). How gun control works in America, compared with 4 other rich countries. Vox. https://www.vox.com/policy-and-politics/2015/12/4/9850572/gun-control-us-japan-switzerland-uk-canada

Philpott‐Jones, S. (2018). Mass shootings, mental illness, and gun control. Hastings Center Report, 48(2), 7-9.

Sam, C., Rupp, L. (2022). Gun Violence in the US Far Exceeds Levels in Other Rich Nations. Bloomberg. https://www.bloomberg.com/graphics/2022-us-gun-violence-world-comparison/

Sawyer, S. M., Azzopardi, P. S., Wickremarathne, D., & Patton, G. C. (2018). The age of adolescence. The Lancet Child & Adolescent Health, 2(3), 223-228.

Steinberg, L. (2005). Cognitive and affective development in adolescence. Trends in Cognitive Sciences, 9(2), 69-74–196.

World Health Organization. (2022). Adolescent Health. https://www.who.int/health-topics/adolescent-health

Author

  • Vincent Medina

    Vincent es un estudiante de doctorado en las Ciencias Cognitivas y Cerebrales en la Universidad del estado de Louisiana. Sus intereses de investigación son el sonido, el espacio, y la percepción del tiempo. Previamente, él completó su bachillerato en la ciencia del envejecimiento de la Universidad del Sur de Florida, y luego una maestría en Psicología Experimental con un énfasis en neurociencia cognitiva de la Universidad de Seton Hall. Él ha sido un internado para el laboratorio de investigación de la base naval estadoudinese en el Centro Espacial NASA Stennis al igual que el laboratorio de investigación del ejercito de los EE.UU en Aberdeen Proving Grounds.

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Vincent Medina

Vincent es un estudiante de doctorado en las Ciencias Cognitivas y Cerebrales en la Universidad del estado de Louisiana. Sus intereses de investigación son el sonido, el espacio, y la percepción del tiempo. Previamente, él completó su bachillerato en la ciencia del envejecimiento de la Universidad del Sur de Florida, y luego una maestría en Psicología Experimental con un énfasis en neurociencia cognitiva de la Universidad de Seton Hall. Él ha sido un internado para el laboratorio de investigación de la base naval estadoudinese en el Centro Espacial NASA Stennis al igual que el laboratorio de investigación del ejercito de los EE.UU en Aberdeen Proving Grounds.