La depresión: El papel de la inflamación crónica

Depression is a common mental disorder affecting around 4% of the world’s population. Evidence suggests that chronic inflammation plays an important role in the development of depression. Indeed, around one third of individuals with depression show signs of chronic inflammation. Depression is associated with inflammation-related changes in the brain. Obesity and cigarette smoking are both associated with inflammation and depression.

¿Qué es la inflamación crónica?

"[…] la inflamación que persiste durante un largo período de tiempo puede ser problemática."

La inflamación se caracteriza por la activación del sistema inmunológico que protege el cuerpo de amenazas (por ejemplo, lesiones o infecciones) y estimula la reparación de tejidos. La inflamación suele ser temporal y desaparece una vez que se ha eliminado la amenaza. Este tipo de inflamación a corto plazo es importante para la salud. Sin embargo, la inflamación que persiste durante un largo periodo de tiempo puede ser problemática. Esta inflamación persistente, de largo plazo, mejor conocida como inflamación crónica, puede ocurrir en la ausencia de amenazas y es caracterizada por la activación continua del sistema inmunológico. Esto puede causar daños graves al cuerpo a través del tiempo. Por lo tanto, el riesgo incrementado de padecer depresión está asociado con el daño provocado por la inflamación crónica.

La inflamación crónica y el desarrollo de la depresión.

Existen ciertos compuestos inflamatorios que pueden cruzar la barrera hematoencefálica y contribuir a la depresión a través de varios cambios en el cerebro. Estos cambios incluyen la transmisión alterada de señales entre neuronas, la reducción en la formación de nuevas neuronas y cambios en la respuesta fisiológica de «lucha o huida» hacia el estrés.

La inflamación crónica puede alterar la transmisión de señales entre las neuronas al afectar los niveles de neurotransmisores. Las neuronas son los componentes básicos del cerebro y se comunican entre sí mediante la liberación de diferentesneurotransmisores. Las señales transmitidas por los neurotransmisores como laserotonina, la dopamina y el glutamato son importantes para el funcionamiento del cerebro y la regulación del estado de ánimo. La inflamación crónica puede contribuir a dañar el cerebro al disminuir los niveles de serotonina y dopamina en las neuronas. La inflamación crónica también puede impedir que el glutamato vuelva a ingresar en las neuronas, causando más daño. El daño asociado con el desequilibrio de los niveles de neurotransmisores puede provocar la muerte neuronal, lo que se ha relacionado con el desarrollo de la depresión. La formación de nuevas neuronas en adultos es vital para la memoria, el aprendizaje y otras funciones cerebrales. El daño causado por la inflamación crónica también puede conducir a una reducción en la formación de nuevas neuronas en el cerebro, lo que predispone a la depresión.

«Los cambios en los niveles de cortisol en el cerebro pueden afectar los niveles de serotonina y promover aún más la inflamación crónica.»

El efecto de los compuestos inflamatorios en el sistema de respuestas tipo «lucha o huida» hacia el estrés puede contribuir aún más a incrementar el riesgo de depresión. El cortisol es la hormona principal que se libera por el cuerpo en respuesta al estrés. El cortisol ayuda al cuerpo a responder al estrés y una de sus funciones es impedir la inflamación. Sin embargo, la inflamación crónica puede interferir con la liberación del cortisol y hace que el cuerpo sea incapaz de responder apropiadamente al estrés. Los cambios en los niveles de cortisol en el cerebro pueden afectar los niveles de serotonina y promover la inflamación crónica aún más. Estos cambios mediados por la inflamación parecen ser importantes en el desarrollo de la depresión.

La inflamación crónica y la recuperación de la depresión

La inflamación crónica no solo está asociada con el desarrollo de la depresión, sino que también presenta una barrera para la recuperación y una falta de respuesta al tratamiento. La recuperación de la depresión se asocia con un retorno a los niveles típicos de compuestos inflamatorios. La inflamación crónica puede dificultar la recuperación de la depresión porque el cerebro permanece en un estado de alto estrés. La evidencia también demuestra que la inflamación crónica juega un papel en la depresión resistente al tratamiento. Por lo tanto, los medicamentos antiinflamatorios podrían ayudar a algunas personas a recuperarse de la depresión. Se ha demostrado que los antidepresivos reducen la inflamación y estimulan la formación de nuevas neuronas en áreas específicas del cerebro. Sin embargo, los efectos de los antidepresivos en las personas con depresión particularmente severa podrían no ser lo suficientemente fuertes para reducir la inflamación a un nivel apropiado. Comprender el papel de la inflamación crónica en el desarrollo y recuperación de la depresión podría asistir en el desarrollo efectivo de tratamientos personalizados.

 Las fuentes de la inflamación

Otras condiciones también están asociadas con la depresión y la inflamación, incluyendo la obesidad y el fumar cigarrillos. Estas relaciones parecen ser bidireccionales y pueden estar asociadas con otros factores ambientales y sociales. Sin embargo, vale la pena señalar que no todas las personas con obesidad tienen depresión y no todas las personas con depresión tienen obesidad. Lo mismo ocurre con las personas que fuman.

La obesidad está asociada con la liberación de niveles altos de compuestos inflamatorios. La obesidad también está asociada con un 55% de aumento en el riesgo de depresión. El aumento de compuestos inflamatorios asociados con la obesidad puede explicar el aumento simultáneo del riesgo de depresión. Además, la calidad de la dieta puede influenciar el sistema inmunológico y los niveles de inflamación, así como en el riesgo de depresión. El consumo de una dieta rica en grasa o azúcar refinada se asocia con una mayor producción de compuestos inflamatorios. Hay evidencia que sugiere que la depresión también puede incrementar el riesgo de obesidad posterior. Los síntomas de la depresión, como la baja energía y motivación están relacionados con los bajos niveles de ejercicio y el aumento de peso, lo que puede contribuir a la inflamación crónica sostenida y al empeoramiento de los síntomas depresivos. Por lo tanto, la inflamación, la obesidad y la depresión pueden existir en un ciclo que se autoperpetúa y que puede ser difícil de romper.

«Los cigarrillos contienen muchas sustancias químicas que pueden aumentar la susceptibilidad a la depresión al aumentar la inflamación.»

Fumar cigarrillos también se ha asociado con un aumento del 52% en el riesgo de depresión. Los cigarrillos contienen muchas sustancias químicas que pueden aumentar la susceptibilidad a la depresión al aumentar la inflamación. Los fumadores deprimidos tienen niveles más altos de inflamación que los fumadores no depresivos, lo que sugiere un efecto acumulativo de la inflamación entre el tabaquismo y la depresión. Fumar cigarrillos puede interferir con los niveles de serotonina, dopamina, glutamato y otros neurotransmisores en el cerebro, lo que puede afectar la regulación del estado de ánimo y la respuesta al estrés. Estos cambios pueden estar relacionados con el desarrollo de la depresión. Además, las tasas de tabaquismo son más altas en las personas con depresión comparado a las personas sin depresión. Una posible razón para esto es el uso de cigarrillos como forma de automedicación para aliviar ciertos síntomas depresivos. El aumento del riesgo de depresión debido al tabaquismo puede diferir entre individuos, según la frecuencia y la cantidad de cigarrillos fumados, así como la presencia de consecuencias sociales y de salud relacionadas con el tabaquismo.

 

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Escrito por Anna Chaplin
Imagen por Sumana Shrestha
Traducido por Elmer Sandoval

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Referencias

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Arielle Hogan

Arielle Hogan received a B.S. in Biology and a B.A. in French from the University of Virginia. She is now pursuing a Ph.D. in Neuroscience in the NSIDP program at UCLA. Her research focuses on CNS injury and neural repair. Specifically, she is researching the differential intrinsic transcriptional programs that allow for PNS regeneration and investigating how these transcriptional programs can be induced in models of CNS injury to promote regeneration. She also enjoys learning about biomechatronics and brain-machine interface (BMI), as well as participating in science outreach and teaching. Outside of the lab, she spends time practicing her French, playing basketball, watching movies (even the bad ones), and traveling. For more information about Arielle Hogan, please visit her full profile.

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