¿Esquizofrenia en un frasco? La historia de la ketamina

 Nota: La ketamina es una sustancia regulada en los Estados Unidos y en muchos otros países.  No use ketamina ilícitamente.

Imaginemos una inyección que nos dé esquizofrenia brevemente. Ahora imaginemos que esta inyección es a la misma vez la droga que una vez  abusó Steve-O de Jackass de MTV, la misma droga consumida en los bares de karaoke en el este de Asia, el mismo fármaco administrado como anestesia en animales y niños, y el mismo fármaco que promete ser un antídoto de emergencia para los pensamientos suicidas.

Bienvenido a la ketamina. Sintetizada por la primera vez en 1962, la ketamina es la hermana pequeña de una droga más notoria, la fenciclidina (PCP, por sus siglas en inglés). Ambas sustancias encajan en las mismas cerraduras del cerebro, tirando de las cuerdas de la cordura. De este modo, crean un estado de desprendimiento de la realidad, conocido como disociación. En dosis aún más altas, ambas drogas inducen el «sueño» profundo típico de la anestesia. De hecho, la ketamina fue la solución tentativa de la compañía farmacéutica Parke-Davis para los insufribles efectos secundarios de la fenciclidina cuando se emplea como un anestésico general: alucinaciones insidiosas y delirios que agreden al paciente al despertar después de una cirugía.  Sin embargo, la ketamina contiene gran parte del veneno de la fenciclidina, pero con un golpe más suave. Hoy en día, es un anestésico que se utiliza sobre todo en animales domésticos enfermos y en niños pequeños.

"Al descubierto en los adultos, la ketamina y la esquizofrenia atizan este punto débil como una flecha mítica del arco de París."

¿Confundidos? Tal vez deberíamos estarlo, ya que al fin y al cabo a los que más protegemos contra los medicamentos dudosos son los niños. Pero los niños, en el caso de la ketamina, tienen una cierta inmunidad desconcertante, no contra las propiedades anestésicas de la droga, sino contra su hechizo disociativo.  Al despertar del sueño anestésico de la ketamina, rara vez se reportan reacciones adversas en niños menores de 16 años.

¿Y qué más se reporta raramente en niños menores de 16 años? La esquizofrenia.Cualquier talón de Aquiles que posea el cerebro de los adultos está bien protegido en los niños. Al descubierto en los adultos, la ketamina y la esquizofrenia atizan este punto débil como una flecha mítica del arco de París.

Los adultos inyectados con ketamina oyen sonidos ilusorios, se sienten separados de sus cuerpos e incluso perciben mensajes inexistentes de extraterrestres.  ¿Qué se siente al ser colocado dentro de un escáner cerebral después de haberse administrado ketamina?

«El sonido mecánico del escáner se volvió melódico», dijo un estudiante doctoral que se ofreció como voluntario para un estudio de ketamina en el Centro de Investigación Imagenológica de la Universidad de California, Davis, en Sacramento (EE. UU.).  El estudio fue aprobado por un comité de ética y utilizó ketamina para simular la esquizofrenia, dando a los investigadores una perspectiva más profunda de los procesos detrás del trastorno.  «Mi cuerpo se sentía innegablemente curvado a la izquierda de mi cabeza hacia abajo, como una cinta ligeramente rizada», dijo el estudiante, cuyo nombre se mantiene en secreto por razones de privacidad.  «Incluso cuando tocaba mis dedos de las manos o movía los dedos de los pies para tratar de restablecer el espacio normal del cuerpo, la cinta flotante continuaba colgando hacia la izquierda, sin perturbarse».

Para evitar los efectos creados por expectativas previas, los participantes no sabían de antemano si recibirían una solución salina o una dosis de ketamina.  «Cuando la infusión comenzó, y sentí que el líquido frío subía por mi brazo desde la cánula intravenosa en mi mano, lo primero que pensé fue “A, supongo que me ha tocado la solución salina”. Apenas respiré aliviado, mi visión y mi audición se desviaron bruscamente hacia un territorio desconocido».

Las extrañas alteraciones de la percepción conjuradas por la ketamina suelen coincidir con los síntomas positivos de la esquizofrenia, como las alucinaciones y los delirios.  Pero la esquizofrenia también se caracteriza por síntomas negativos (como la incapacidad de sentir placer o producir habla normal), así como síntomas cognitivos (como déficits en la memoria a corto plazo).  ¿La ketamina induce también estos síntomas?

Así es. De hecho, el entender que la ketamina simula casi todos los síntomas de la esquizofrenia en los adultos, mientras que tiene relativamente poco efecto en los niños, permitió a los investigadores reevaluar una teoría dominante sobre la causa de la esquizofrenia.  Los fármacos antipsicóticos que tratan los síntomas positivos de la esquizofrenia funcionan bloqueando los receptores de la dopamina, un neurotransmisor involucrado en la recompensa y la atención.  Naturalmente, los psiquiatras formularon una “hipótesis de la dopamina”, que afirma que la esquizofrenia está causada por niveles excesivos de dopamina.

No hace mucho, la investigación sobre la ketamina ha forzado a los psiquiatras a reflexionar.  La comunidad médica hace tiempo que se ha dado cuenta de que los antipsicóticos que bloquean la dopamina no pueden tratar los síntomas negativos y cognitivos de la esquizofrenia.  ¿Será que la capacidad de la ketamina para simular las tres categorías de síntomas de la esquizofrenia ofrece un remiendo para la defectuosa hipótesis de la dopamina?

Los principales blancos de la ketamina en el cerebro no son los receptores de la dopamina, sino los receptores del glutamato, el mensajero químico del cerebro para los impulsos excitatorios. Naturalmente, este hallazgo ha inspirado una “hipótesis del glutamato” de la esquizofrenia: en lugar de estar causada por niveles excesivos de dopamina, la esquizofrenia podría estar causada por niveles deficientes de glutamato.

Si solo la historia fuera tan sencilla. Por desgracia, la trama se complica al considerar la naturaleza promiscua de la ketamina.  En lugar de actuar únicamente como bloqueador de los receptores del glutamato, la ketamina también coquetea descaradamente con los receptores de sustancias químicas cerebrales como la acetilcolina y las endorfinas.  Al menos un estudio ha pretendido incluso demostrar que la ketamina se une a los mismos receptores de la dopamina que los antipsicóticos como el haloperidol.  Sin embargo, la carencia de observaciones similares por parte de otros científicos ha puesto en duda tal relación entre la ketamina y la dopamina. Mas bien, podemos resumir los nuevos hallazgos de la siguiente forma: «Las cosas no son tan sencillas.»

Una poderosa droga está saliendo de su oscuro pasado, dispuesta a mostrarnos la verdadera naturaleza de una de las enfermedades mentales más debilitantes de la psiquiatría.

Esto no significa que la ketamina no vaya a ofrecer el tipo de conocimiento sobre la esquizofrenia que los investigadores han esperado. El camino que queda por recorrer es nebuloso y estrecho. Para avanzar, necesitamos más experimentos, más investigación y más datos. Una cosa parece clara: tanto la ketamina como la esquizofrenia explotan una debilidad del cerebro adulto que los niños tienen protegida. A lo largo del desarrollo del cerebro de un niño, muchas conexiones sinápticas entre neuronas se podan cada día como las flores marchitas de un rosal. Si se podan demasiadas conexiones, la red se vuelve inestable en los primeros años de la vida adulta; el más mínimo empujón amenaza con hacerla caer en las profundidades de la psicosis. Una red totalmente podada es el ápice desde el cual el cerebro del joven adulto puede caer.  La ketamina es ese pequeño empujón que muestra cómo cae el cerebro.

Una poderosa droga está saliendo de su oscuro pasado, dispuesta a mostrarnos la verdadera naturaleza de una de las enfermedades mentales más debilitantes de la psiquiatría. Excluida por el cuidadoso anestesiólogo e ignorada por la contracultura de las drogas, la relevancia de la ketamina es por fin inminente. Y un descubrimiento independiente ha acelerado este cambio de tendencia: la ketamina parece servir como un antidepresivo que actúa en horas, y no semanas como el Prozac. El potencial para tratar a los pacientes suicidas es inmenso, lo que exige más investigación y más datos.

Mirando más de cerca, nos damos cuenta de que la ketamina no es esquizofrenia en un frasco.  La ketamina no es ni una poción ni un veneno, sino una lente hacia los rincones más opacos del cerebro. Soló su uso cuidadoso por parte de los científicos permitirá descubrir los secretos de los trastornos más problemáticos de la mente.

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Written by Joel Frohlich
Imagen por Jooyeun Lee
Traducido por Dalí Jiménez

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Este artículo apareció por primera vez en Psychology Today

Ketamine Illustration by Jooyeun Lee

Referencias

Frohlich, J, Van Horn, J.D. (2016) Chapter 60: Ketamine and the Dissociatives: Comparisons with Schizophrenia. In Preedy VR (Ed.) Neuropathology of Drug Addictions and Substance Misuse, Volume 2: Stimulants, Cub and Dissociative Drugs, Hallucinogens, Steroids, Inhalants and International Aspects. Part III: Dissociative Drugs, Section C: Structural and Functional Aspects. Pages 649-660. Academic Press.

Frohlich, J, Van Horn, J.D. (2014). Reviewing the ketamine model for schizophrenia. Journal of psychopharmacology28(4), 287-302.

Kapur, S., & Seeman, P. (2002). NMDA receptor antagonists ketamine and PCP have direct effects on the dopamine D2 and serotonin 5-HT2receptors–implications for models of schizophrenia. Molecular psychiatry7(8), 837.

Tuck, A. N., & Ghazali, D. H. (2017). Ketamine as a Rapid-Acting Antidepressant: Promising Clinical and Basic Research. American Journal of Psychiatry Residents’ Journal, 12(3), 3-5. American Journal of Psychiatry Residents’ Journal, 12(3), 3-5.

Joel Frohlich

Joel Frohlich es un investigador postdoctoral que estudia la consciencia en el laboratorio de Martin Monti en UCLA. Está interesado en utilizar la actividad cerebral registrada con el electroencefalograma para inferir cuándo es que una persona está consciente.  Joel obtuvo su doctorado en UCLA en el 2018 estudiando trastornos del neurodesarrollo por medio de la electroencefalografía en el laboratorio de Shafali Jeste. También puede consultar el blog de Joel, llamado «Consciousness, Self-Organization and Neuroscience on Psychology Today». Para obtener más información sobre la investigación y los ensayos de Joel, visite el sitio web de Joel en joelfrohlich.com.

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