La sabiduría del perezoso ¿Es el sueño una virtud perdida?

Artículo original: The Wisdom of the Sloth: Is Sleep a Lost Virtue? Joel Frohlich

Traducido por Keya Vijapure

En el siglo VI, el Papa Gregorio I recopiló una infame lista de siete pecados mortales. De estos siete, la pereza es el único pecado que se usa para nombrar un animal en inglés. Pero, ¿son estos animales curiosos de verdad dechados del mal?

Imagen editada por Sean Noah, material de fuente cortesía de Javier Mazzeo, unsplash.com

Los perezosos personifican la pereza en la cultura occidental a través de una reputación como dormilones (aunque en realidad duermen menos de 10 horas por noche en la naturaleza). De hecho, visto a través del sistema de valores del catolicismo medieval, este lindo y peludo animal debe realmente ser un demoníaco Snorlax emperrado en arrastrar a la humanidad a una somnolienta perdición.

Pero, ¿la pereza es realmente mala? Si la pereza significa evitar ser responsable e ignorar metas importantes y significativas, entonces lo más probable es que sí. Pero si la pereza significa dormir más de siete horas por noche, entonces necesitamos repensar nuestros valores.

«El número de personas que pueden sobrevivir con 6 horas de sueño o menos sin un deterioro medible, redondeado a un número entero y expresado como un porcentaje, es cero».

Una encuesta de «Gallup» del 2013 reveló que el estadounidense promedio duerme 6,8 horas por noche, con un 40 por ciento de los estadounidenses recibiendo menos de las 7 horas mínimas recomendadas.  Según el Hospital Nacional de Niños, ¡el adolescente promedio duerme un poco más de 7 horas por noche mientras que realmente necesita por lo menos 9 horas!

Sin embargo, la sociedad sigue funcionando… aunque solo sea como un reloj frágil y descalibrado.

Según el neurocientífico especialista en sueño Matthew Walker, «el número de personas que pueden sobrevivir con 6 horas de sueño o menos sin un deterioro medible, redondeado a un número entero y expresado como un porcentaje, es cero». De hecho, la mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño por noche para estar sanos.

¿No estamos convencidos?  Para apreciar realmente la sensibilidad humana al sueño, consideremos los cambios de hora. Cada año, millones de personas pierden una hora de sueño cuando los relojes se adelantan en primavera. Como un experimento cruel, vemos las consecuencias de este cambio de hora para la salud : los ataques cardíacos e incluso los suicidios se disparan la semana siguiente por el estrés que los cuerpos sienten con el cambio repentino.

Aunque sintamos que no estamos haciendo nada cuando dormimos, nada podría estar más lejos de la verdad. Durante el sueño, los ventrículos cerebrales se abren y permiten que las toxinas dañinas se drenen, como por ejemplo las placas amiloides que causan la enfermedad de Alzheimer.

Un estudio reciente de imagenología cerebral realizado por el investigador del Instituto Nacional de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) Ehsan Shokri-Kojor, y sus colegas, midieron los aumentos en la molécula beta-amiloide después de la privación del sueño en voluntarios, marcando ciertas moléculas con un trazador radioactivo (moléculas especiales que se enganchan a la beta-amiloide y emiten radiación visible al escáner cerebral). De esta manera, los investigadores pueden revelar la concentración de beta-amiloide en diferentes regiones del cerebro utilizando una técnica llamada tomografía por emisión de positrones.

«Una noche de sueño ligero sabotea los engranajes de la salud y el rejuvenecimiento».

¡Los voluntarios que se mantuvieron despiertos por 31 horas consecutivas mostraron enormes aumentos repentinos en la molécula causante del Alzheimer en comparación con los participantes bien descansados! Las implicaciones son claras: pasar una noche en vela no es inofensivo.

Más allá de evitar el Alzheimer, el sueño generalmente fortalece el sistema inmunológico y nos protege contra el cáncer. Debido a que nuestro ciclo de sueño diario, o ritmo circadiano, parece regular muchas funciones biológicas, una noche de sueño ligero sabotea los engranajes de la salud y el rejuvenecimiento.

Además, a menudo no tomamos la privación del sueño tan en serio como la intoxicación por alcohol, a pesar de que ambos perjudican inmediatamente nuestro comportamiento y cognición. Según Matthew Walker, «Después de 20 horas de estar despierto, estás tan deteriorado cognitivamente como lo estarías si estuvieras legalmente borracho». Conducir por 24 horas sin descanso deteriora los niveles de funcionalidad tanto como conducir con una concentración de alcohol en la sangre de 0,1 g/dL, un nivel más elevado de lo que se considera conducir embriagado en muchas jurisdicciones.

«La falta de sueño de los médicos puede literalmente estar matando a los pacientes».

Recientemente, Walker participó en el podcast «The Joe Rogan Experience» (la experiencia de Joe Rogan) para compartir su perspectiva sobre el sueño como neurocientífico y promover su nuevo libro, Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams (Por qué dormimos: desencadenando la fuerza del sueño y los sueños). Durante su conversación, Walker y Rogan discuten cuál es quizás la ironía más atroz: que los médicos —las mismas personas que se supone cuidan de nuestra salud— a menudo son complacientes en la creación de la actual cultura privada del sueño.

Los nuevos residentes médicos atienden turnos de 30 horas, y esta privación de sueño afecta no solo a los residentes médicos, sino también a sus pacientes. De hecho, Walker afirma que «los residentes que trabajan un turno de 30 horas tienen un 460 por ciento más probabilidad de cometer errores diagnósticos en la unidad de cuidados intensivos que cuando trabajan 16 horas». La falta de sueño de los médicos puede literalmente estar matando a los pacientes.

Tenemos un pequeño problema cultural en los Estados Unidos y otros países. Desde jefes hasta gurús y administradores escolares, personas responsables e inteligentes que deberían estar al tanto, defienden que durmamos menos y hagamos más.

Imagen editada por Sean Noah, material de fuente cortesía de Javier Mazzeo, unsplash.com

Incluso cuando no se nos dice explícitamente que durmamos menos, los consejos que a menudo recibimos dejan poco espacio para 8 horas de sueño. Consideremos al retirado «SEAL» (un submarinista militar) de la Marina de los Estados Unidos, autor y podcaster Jocko Willink, quien alienta implacablemente a sus seguidores a despertarse antes del amanecer. De hecho, despertarse a las 4:30 de la madrugada e ir al gimnasio puede ser un hábito saludable — si nos acostamos entre las 8:30 y las 9:30 de la noche. Willink se acuesta entre las 11 de la noche y la medianoche, pero admite que dormir más es más saludable.

Como Walker le dice a Rogan, «Estamos con el sueño donde estábamos con fumar hace 50 años. Teníamos toda la evidencia sobre los … problemas de salud, pero el público no se había enterado, nadie le había comunicado adecuadamente la ciencia acerca de, ya sabes, fumar al público. Pienso que lo mismo es cierto para el sueño ahora.»

A medida que surcamos la noche incautamente, una taza de café en una mano y el teléfono celular en la otra, maldecimos el sueño mientras nos adormilamos más profundamente. La verdadera pereza no es dormir 8 horas — es ignorar nuestra salud y asumir responsabilidades importantes cuando no hemos dormido lo suficiente. A medida que actualizamos nuestros valores basados en la evidencia empírica, puede ser solo cuestión de tiempo antes de que la sociedad aprecie la verdadera sabiduría del perezoso.

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Escrito por Joel Frohlich
Imagen por Kayleen Schreiber
Traducido por Keya Vijapure

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Este artículo también apareció en Psychology Today.

¿Cree que la sociedad occidental nos presiona a dormir menos de lo que es saludable? ¡Cuéntenos en los comentarios!

¿Todavía no puede dormir? Lea algunas estadísticas sobre el insomnio en esta infografía, enviada por los creadores de contenido en SleepAdvisor.Org.

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Referencias

Shokri-Kojori, E., Wang, G. J., Wiers, C. E., Demiral, S. B., Guo, M., Kim, S. W., … & Miller, G. (2018). β-Amyloid accumulation in the human brain after one night of sleep deprivation. Proceedings of the National Academy of Sciences115(17), 4483-4488.

Janszky, I., & Ljung, R. (2008). Shifts to and from daylight saving time and incidence of myocardial infarction. New England Journal of Medicine359(18), 1966-1968.

Berk, M., Dodd, S., Hallam, K., Berk, L., Gleeson, J., & Henry, M. (2008). Small shifts in diurnal rhythms are associated with an increase in suicide: The effect of daylight saving. Sleep and Biological Rhythms6(1), 22-25.

Autor

Joel Frohlich

Joel Frohlich es un investigador postdoctoral que está estudiando la consciencia en el laboratorio de Martin Monti en UCLA. Él está interesado en el uso de la actividad cerebral registrada con la electroencefalografía para inferir cuando una persona está consciente. Joel obtuvo su doctorado en UCLA en el 2018 estudiando los marcadores electroencefalográficos de los trastornos del desarrollo neurológico en el laboratorio de Shafali Jeste.  También puede consultar el blog de Joel llamado «Conciencia, Auto-organización y Neurociencia» en Psychology Today.  Para obtener más información sobre la investigación y los ensayos de Joel, visite el sitio web de Joel en joelfrohlich.com.

Traductor

Keya Vijapure

Joel Frohlich

Joel Frohlich es un investigador postdoctoral que estudia la consciencia en el laboratorio de Martin Monti en UCLA. Está interesado en utilizar la actividad cerebral registrada con el electroencefalograma para inferir cuándo es que una persona está consciente.  Joel obtuvo su doctorado en UCLA en el 2018 estudiando trastornos del neurodesarrollo por medio de la electroencefalografía en el laboratorio de Shafali Jeste. También puede consultar el blog de Joel, llamado «Consciousness, Self-Organization and Neuroscience on Psychology Today». Para obtener más información sobre la investigación y los ensayos de Joel, visite el sitio web de Joel en joelfrohlich.com.

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