El máximo experimento de reflexión parte III: Flores para Algernon

En la segunda parte de esta serie, consideramos la inteligencia artificial en el contexto de la novela de Arthur C. Clarke y la película 2001: Una odisea espacial, de Stanley Kubrik.   En Odisea espacial, podría decirse que la inteligencia se ve como un fin en sí mismo, en lugar de un medio para alcanzar un fin.  Flores para Algernon, un cuento que luego fue convertido en una novela por el autor Daniel Keyes, cuestiona esa suposición mientras considera las implicaciones éticas de manipular artificialmente la inteligencia de una persona.

El protagonista de Flores para Algernon es Charlie Gordon, un conserje quien comienza la historia con una discapacidad intelectual, o retraso mental, como se decía en la época en que Keyes escribió la historia.  La discapacidad intelectual de Gordon es el resultado de fenilcetonuria, un trastorno metabólico real que resulta de mutaciones en el gen que codifica la fenilalanina hidroxilasa, una enzima que degrada el aminoácido fenilalanina. La incapacidad de metabolizar este aminoácido provoca su acumulación tóxica en el cerebro, lo que a menudo resulta en un coeficiente intelectual bajo y otros problemas, como trastornos mentales.

Tanto en el cuento como en la novela, Gordon participa en una cirugía experimental para tratar su discapacidad intelectual. Después de la cirugía, el coeficiente intelectual de Gordon aumenta de 68 a 185. ¿Qué significa un coeficiente intelectual de 68 o 185? Para comprender mejor esta diferencia, un coeficiente intelectual promedio es de 100, con aproximadamente el 95 porciento de la población poseyendo uno entre 70 y 130. Como referencia, el coeficiente intelectual de Einstein, aunque nunca se midió directamente, a menudo se estima en 160. Gordon, el que alguna vez fue un humilde conserje, ahora es más inteligente que el grandioso Einstein.

Después de adquirir nuevas habilidades intelectuales, a Gordon se le dificulta mantener sus relaciones existentes debido a las nuevas perspectivas que le ofrece su mayor inteligencia y, además, a su incapacidad de relacionarse con personas comparativamente menos inteligentes que él. Lejos de tener una vida más fácil, Gordon se distancia rápidamente de sus amigos y se desilusiona con los médicos que dirigieron su tratamiento. Además, el tratamiento de Gordon solo es eficaz a corto plazo, y sus habilidades mentales pronto regresan a los niveles previos al tratamiento. La temporalidad de la nueva inteligencia de Gordon parece simbolizar la incapacidad que tiene la medicina para cambiar significativamente los aspectos fundamentales de la condición humana, como los problemas interpersonales y la infelicidad.

“Might CRISPR one day be recklessly abused to increase the potential intelligence of human embryos, resulting in hyper-intelligent designer babies?”

Al hacer preguntas generales como, "¿Qué es la inteligencia?" y "¿Cómo define la inteligencia la identidad de uno?", Flores para Algernon se convierte en un experimento de reflexión que se siente tan relevante hoy como cuando se publicó por primera vez como un cuento en 1959. Destacando su influencia duradera, la historia de Keyes ha sido adaptada a películas y series de televisión varias veces, incluyendo la película Charly de 1968 y la película para televisión más reciente del mismo título que el libro que se emitió en el 2000. . Sin embargo, Keyes no fue el único autor de ciencia ficción que escribió sobre la manipulación de la inteligencia humana.  En la novela Campo de Concentraciónde Thomas M. Disch escrita en 1968, el objetor de conciencia de guerra Louis Sacchetti es encarcelado en una instalación militar e infectado con una cepa ficticia de sífilis que lo transforma en un genio. Las nuevas habilidades intelectuales de los reclusos inspiran el juego de palabra con el término «concentración» en el título de la novela. Al igual que con Gordon en Flores para Algernon, la nueva inteligencia de Sacchetti viene con un alto coste. El tema de la inteligencia humana también se explora en la narrativa distópica «La muerte de Sócrates» de la colección de cuentos de Thomas M. Disch 334.

Si Keyes y Disch escribieran hoy, es probable que las manipulaciones de la inteligencia en Flores para Algernon y Campo de Concentración se describiesen como terapias génicas en lugar de cirugías o cepas imaginarias de sífilis.  La terapia génica busca tratar los trastornos genéticos como la fenilcetonuria ya sea reparando los genes defectuosos o abordando directamente las deficiencias genéticas. De hecho, algunas técnicas de terapia génica ya se han utilizado para tratar la fenilcetonuria en animales con mutaciones en el gen de la fenilalanina hidroxilasa.

Aunque ofrecen promesas médicas innegables, las técnicas de edición de genes más nuevas y precisas como las «tijeras moleculares» de CRISPR han planteado inquietudes éticas importantes.  ¿Podría algún día abusarse imprudentemente la tecnología de CRISPR para aumentar la inteligencia potencial de embriones humanos, resultando en bebés de diseño hiperinteligentes?

De manera menos dramática, los llamados fármacos inteligentes o nootrópicos son sustancias químicas que pronto podrían permitir que las personas aumenten temporalmente su propia inteligencia por medio de sus efectos sobre la atención y memoria.  Al ver al CRISPR y los nootrópicos en el contexto de Flores para Algernon y Campo de Concentración, este experimento de reflexión nos exige que consideremos si el alterar la inteligencia — ya sea por medios quirúrgicos, edición de genes, o fármacos — realmente puede aliviar el sufrimiento o mejorar la condición humana.

~

La ciencia ficción como experimento de reflexión

Esta serie de Knowing Neurons de tres partes ha considerado la relación entre la ciencia ficción, los experimentos de reflexión, y la ciencia «real».  Más allá de los autores y las obras consideradas en esta serie, muchos otros trabajos de ciencia ficción nos ayudan a comprender mejor las implicaciones concretas de teorías científicas abstractas.  La próxima vez que disfrutemos de una nueva historia de ciencia ficción, preguntémonos si la podemos entender como un experimento de reflexión.  Es posible que nos sorprenda lo difusos que pueden llegar a ser los límites entre la ciencia, la literatura y la filosofía.

El máximo experimento de reflexión parte I: ¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas?  

El máximo experimento de reflexión parte II: 2001: Una odisea espacial

El máximo experimento de reflexión parte III: Flores para Algernon

~

Imagen por Jooyeun Lee

Traducido por Estefany Ochoa

~

Referencias 

Harding, C. O., Gillingham, M. B., Hamman, K., Clark, H., Goebel-Daghighi, E., Bird, A., & Koeberl, D. D. (2006). Complete correction of hyperphenylalaninemia following liver-directed, recombinant AAV2/8 vector-mediated gene therapy in murine phenylketonuria. Gene therapy, 13(5), 457-462.

Joel Frohlich

Joel Frohlich es un investigador postdoctoral que estudia la consciencia en el laboratorio de Martin Monti en UCLA. Está interesado en utilizar la actividad cerebral registrada con el electroencefalograma para inferir cuándo es que una persona está consciente.  Joel obtuvo su doctorado en UCLA en el 2018 estudiando trastornos del neurodesarrollo por medio de la electroencefalografía en el laboratorio de Shafali Jeste. También puede consultar el blog de Joel, llamado «Consciousness, Self-Organization and Neuroscience on Psychology Today». Para obtener más información sobre la investigación y los ensayos de Joel, visite el sitio web de Joel en joelfrohlich.com.

es_ES