La mecánica emocional de la interacción robot-humano

Artículo original: The emotional mechanics of the robot-human interaction  Knowing Neurons

Traducido por Estefany Ochoa

Las primeras impresiones son fundamentales.  Mientras analizamos a una persona, formamos un breve resumen de ellas, recurriendo a inferencias sociales complejas en apenas unos segundos de interacción.   Es decir, si son humanos.  ¿Qué tal si solo se parecen a un humano, pero son incapaces de tener experiencias internas o pensamientos independientes?  ¿Es posible realmente formar una conexión emocional con un robot?

Jugueteando con el cerebro humano

Investigaciones anteriores han demostrado que las dos redes cerebrales que se prenden durante la proeza extraordinaria que es comprender las intenciones de alguien, son la red de percepción de personas y la red de mentalización.  Al interactuar con un robot, la primera de estas redes entra en acción: el lóbulo occipital, el área corporal extraestriada y giro fusiforme, así como el surco temporal superior posterior ayudan a escanear la cara para detectar alteraciones emocionales a nanoescala y el cuerpo para detectar cambios sutiles en el movimiento. Al interactuar con un humano, la segunda de estas redes se activa: la corteza prefrontal dorso y ventromedial, el lóbulo temporal anterior, la unión temporoparietal y el precúneo nos ayudan a especular sobre las creencias, deseos, sentimientos y motivaciones de una persona y cómo pueden explicar su comportamiento visible. Sin embargo, al interactuar con un robot, la actividad de la red de mentalización se reduce, esencialmente silenciándose.

A veces, cuando interactuamos con un robot que parce ser «demasiado humano» o vemos una imagen que es «demasiado real», experimentamos el fenómeno del valle inquietante. Surge una sensación incómoda que nos pone la piel de gallina y experimentamos repulsión y desagrado.  Pero, ¿qué sucede en el cerebro cuando nos sentimos así?  Unos investigadores utilizaron un robot humanoide llamado Nao para averiguarlo.

Percibiendo una interacción robot-humana

Los participantes humanos fueron colocados en un escáner de resonancia magnética, donde completaron tres tareas:

  1. Una tarea de mentalización – leer un cuento destinado a activar la red de mentalización.
  2. Una tarea de percepción de personas – contemplar imágenes de objetos y personas destinadas a activar la red de percepción de personas.
  3. Una tarea de categorización de interacciones – observar interacciones ya sea entre dos humanos o un humano y un robot, y decidir si uno de ellos estaba ayudando al otro.

Esta última tarea para valorar la ayuda es interesante porque no solo asegura que el participante tenga en mente un objetivo de procesamiento idéntico independiente del tipo de interacción, sino que también obliga al participante a establecer una relación entre los dos agentes.

¿Por qué esa sensación incómoda?

Al final de cada sesión, se administró una encuesta en la que el participante calificó qué tan incómoda versus creíble era cada interacción observada y qué tan inteligente y capaz de sentir parecía el robot. Los participantes de este estudio cosificaron marcadamente al robot, calificando la interacción como menos creíble que otras similares con contrapartes humanas.

Curiosamente, una resonancia magnética funcional reveló aumentos en la actividad de las regiones cerebrales conocidas por implementar estados emocionales, como la amígdala y la ínsula.  Parece que la reacción inicial del humano fue indagar la capacidad emocional del robot. Leer las intenciones detrás de la mirada acerada de Nao activó la red de mentalización. Recordemos que investigaciones anteriores han demostrado que la actividad de la red de mentalización disminuye cuando un humano interactuá con un robot; los resultados de estos estudios sugieren que dicha red desempeña un papel distinto en el proceso de formación de impresiones cuando se observa a un ser humano interactuar con un robot. En particular, la activación de la corteza prefrontal ventromedial sugiere que los humanos usan un razonamiento social más abstracto para descifrar las intenciones de un robot.

Entonces, ¿qué hace la activación de las redes de percepción de personas y de mentalización?  Junto con la actividad elevada en la red de emociones, el observador se ve forzado a darle una mente a los descerebrados y sentimientos a los faltos de emociones. De esta forma, se realiza la primera impresión con un robot humanoide, y se establece la comunicación.  Sin embargo, es incomodo y forzado, por lo que se produce una sensación de desagrado.

Dado los rápidos e inevitables avances en el sector de la robótica, donde se contempla el uso de robots humanoides para ayudar con las tareas domésticas, educativas y médicas, ciertos cambios de diseño son esenciales para evitar el fenómeno del valle inquietante.  Con futuros mejoramientos tecnológicos y artísticos, el conflicto subconsciente podría evitarse cuando se cumplan las expectativas del cerebro sobre el realismo humano. Solo entonces podremos escapar de los sentimientos incómodos del valle inquietante.

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Escrito por Teodora Stoica. Traducido por Estefany Ochoa

Imagen por Jooyeun Lee.

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Referencias

Wang Y & Quadflieg S. (2015) In our own image? Emotional and neural processing differences when observing human-human vs human-robot interactions. Soc Cogn Affect Neurosci. http://doi.org/10.1093/scan/nsv043

Autor

Knowing Neurons

Knowing Neurons es una página web galardonada de divulgación y educación en neurociencia creada por jóvenes neurocientíficos. Los miembros del equipo global de Knowing Neurons explican ideas complejas sobre el cerebro y la mente de forma clara y precisa utilizando imágenes, infografías y animaciones impactantes para realzar el contenido escrito. Con una amplia presencia en las redes sociales, Knowing Neurons se ha convertido en un importante recurso y medio para la comunicación científica tanto para estudiantes como para profesores.

Traductor

Estefany Ochoa

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Knowing Neurons is an award-winning neuroscience education and outreach website that was created by young neuroscientists. The global team members at Knowing Neurons explain complicated ideas about the brain and mind clearly and accurately using powerful images, infographics, and animations to enhance written content. With an extensive social media presence, Knowing Neurons has become an important science communication outlet and resource for both students and teachers.

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